jueves, 26 de mayo de 2011

Maravillándome con Venezuela...

Atrás dejamos Chichiriviche con sus playas de agua cristalina y arena blanca. Anunciaban lluvias así que proseguimos hacia Coro, ciudad colonial muy bonita donde nos acercamos a lo médanos, muy bonito.


Coro


Médanos de Coro



Desde Coro nos acercamos también a Curimagua, para hacer una caminata hasta otro pueblo, Cabure, donde vimos un par de cuevas súper bonitas, y nos empapamos de arriba a abajo. Dos cerebros pensantes que en un acto de lucidez deciden pensar "eh! es época de lluvia, anuncian lluvias... por qué no dejamos el chubasquero en la posada?" y tomaaaaaaaaa, premio! caminando por el bosque mientras cae del cielo el diluvio universal. Pero nos reímos viendo cangrejos por el camino ("qué hace un maldito cangrejo enorme en el bosque?") que parecían bailar jotas cada vez que pasábamos alrededor suyo (poniéndose en pié de guerra por si los atacábamos), y conociendo a los locales que nos dejaban resguardarnos en sus casitas.




Momento desolación o "dejará de llover alguna vez?"

Y a la noche proseguimos hacia Barquisimeto. Una vez más nos aventurábamos en ese medio de transporte con temperaturas bajo cero. Por qué ponen el maldito aire acondicionado a -30°, si el calor hace de día??? hay que sacarse media mochila para entrar en calor, y este viaje lo pasé dentro del saco XD

Llegamos a las 4 de la mañana y flipamos con la terminal. Nunca había visto tanto indigente durmiendo en una misma estación (luego nos contaron que era muy chunga esa terminal), y nos metimos en la cafetería a esperar a que nos recogiera Conchi, una amiga de Arkaitz que está de voluntaria en CECOSESOLA, una cooperativa. Barquisimeto no tiene ningún atractivo, salvo que nos ha servido como parada y respiro, para conocer la cooperativa y para acercarnos a Guarico, el pueblito donde nació la ama.


Con respecto a CECOSESOLA, decir que muy interesante ver cómo se organiza esta gente (y desde hace tanto tiempo), que es un trabajo durísimo y que funcionan muy bien. Dentro de todo lo que abarca esta enorme cooperativa (una funeraria, un centro de salud y 3 mercados) hemos colaborado y conocido más uno de los mercados (venta de víveres, frutas y verduras)... hemos trabajado y el primer día tuve agujetas de barrer, me he sentido como el rey XDDDD. También conocimos un par de cooperativas más cerca de la zona... interesante y hace cuestionarte que otras formas son posibles...y que hay mucho que aprender.


Un día en la feria

Y para mí, el plato fuerte de Barquisimeto fue acercarnos a Guarico, el pueblo donde nació mi madre, mi ama. Decir que de entre todas las cosas más emotivas de este viaje, junto a mi reencuetro con Perú y Piura, ha sido conocer Guarico. Llegamos a este pueblo (que ya no es tan pueblo), con un par de fotos de la casa y unas indicaciones para llegar. Preguntando a la gente del lugar nos indicaron (y acompañaron hasta la casa). Y allá conseguimos gracias a un señor, que nos abrieran la casa y nos invitaran a pasar. Pasamos varias horas hablando con Trina y Rodrigo, el matrimonio que ahora vive en la casa donde vivieron los aitonas y la ama hace muchos muchos años. Hablando de Venezuela, del pasado, de cuando volvieron los aitonas y los aitas a Guarico, de cómo fue aquel reencuentro, de Venezuela... de la vida! difícil transmitir lo que sentí allá, intentando pensar cómo vivieron en aquel entonces en esa casita...y que en cierto modo ese espacio lo sentía como mío... como si algo me perteneciera a mí también!


En la entrada


La habitación donde nació mi amatxo


La casita

Arkaitz-Trina-Old-Rodrigo-Conchi

Muchas gracias Trina y Rodrigo por el día, las conversaciones y todo... muchas gracias! con este tipo de personas descubres que queda gente maravillosa por el mundo, dispuestos a abrirte las puertas de sus casa simplemente porque eres un desconocido... y con esta visita me planteo que... qué hubiera sido de la vida si no hubieran vuelto nunca a Vitoria? Guarico os extraña familia!

Y ahorita nos vamos de nuevo para la cooperativa, fin de semana toca currar... y después proseguiremos con la vida de ociosos que llevamos desde hace casi 10 meses... ya llegarán las vacas flacas y los tiempos de laborar mientras, me seguiré rascando la barriga... o los miles de picotazos de estos infernales mosquitos venezolanos....

sábado, 14 de mayo de 2011

Emocionante Venezuela... cónchale!

3 días infernales nos costó llegar a Venezuela, durmiendo en aeropuertos y pasando muchas horas de espera. Llegamos a Caracas, una de las capitales "más peligrosas" del mundo mundial (con la fama que le precede), así que después de que varias personas nos acojonaran sobre Venezuela y su capi, decidimos huir en un bus nocturno hacia Ciudad Bolivar. Desde esta calurosa (y abrasadora) ciudad accedimos al Parque Nacional Canaima, para ver el salto del Ángel (983m).



Salto del Ángel

3 días increíbles rodeados de gente muy simpática y unos paisajes brutales, increíbles tepuys... muy muy bonito el parque. El primer día navegando durante bastantes horas para acceder al salto del Ángel (donde mi culo se rompió gracias al tablón en el que estaba sentada) y dormir en un campamento con hamacas, jajaja. El segundo día, caminata hasta un mirador donde contemplar el salto, que es precioso!!! te podías pasar horas mirándolo.


Salto del Ángel

Y el tercer día, pasando en bote por la laguna Canaima, para acceder al salto sapito, una cascada más pequeña que el Ángel, pero más brutal... pasando por debajo de ella y empapándonos con el agua.. y rodeados de aquel maravilloso paisaje.


Salto sapito


Despidiéndonos de Canaima, tepuy de fondo

Tras quedarnos maravillados con el parque, emprendimos la vuelta en avioneta (de nuevo) hacia Ciudad Bolivar, donde gracias a algún extraño milagro, no eché la pota en el viaje XDDD. Descansamos aquel día en la ciudad del calor, para proseguir al día siguiente temprano hacia Santa Fé, un pueblito auténtico-auténtico en el caribe, donde fuimos prácticamente los únicos extranjeros (pudimos escuchar a gente en la calle diciendo en voz alta sin ningún reparo "mira, un gringo" XDDD). Desde aquí hicimos snorkel por las islas Caracas y Venado, del Parque Nacional Mochima. Agua transparente, mucho coral y peces de muchos colores: peces loro, cirujano, trompeta.. y miles más de nombres desconocidos. Y con un sol que nos abrasó nuestros cuerpos serranos.


En isla Venado, la playa sola para nosotros

Después proseguimos por la costa caribeña, hacia Puerto Colombia. Un pueblito colonial muy pequeñito y ciertamente encantador. Pasamos un día en la playa grande del pueblo, donde pude ver un maldito exhibicionista y todo XDDD playa de palmeras, arena blanca y selva... mmmm. Y otro día fuimos a hacer snorkel a la playa de Valle seco, donde fue como bucear en una maldita pecera, repleta de peces multicolores, mezclándote entre bancos de peces... aaaah! quise morir en el momento... hacía mucho que había algo que no me maravillaba tanto! estaba encantada!!! además la playita la tuvimos prácticamente todo el día sola para nosotros dos. Eso sí, fui devorada por los maldito puri-puri o como los llamen acá. Unos malditos mosquitos minúsculos sacados del infierno, que me dejaron como 120 picotazos (mínimo), los mismos que me impiden dormir a las noches. Los exterminaría a todos sin sentir cargo de conciencia, lo juro.


Puerto Colombia


Listos para hacer snorkel

Con cierta pena abandonamos este pueblito, y proseguimos rumbo a Chichiriviche, para acceder al Parque Nacional Morrocoy... que se resume en aguas transparentes de arena blanca donde morir en paz... junto con una pareja de alemanes, nos acercamos ayer a cayo sombrero... qué maravilla de lugar. Donde sólo sientes paz, tranquilidad y suspiras llena de felicidad pensando "no tengo ninguna responsabilidad".. y sí, reconforta saberlo jajajajaja.


Cayo sombrero


No puede serrrr, qué bonito es cayo sombrero XD


Esto es vida!!!



Estamos disfrutando de Venezuela y ciertamente me resulta emocionante andar trotando por aquí en busca de la historia de los aitonas y la ama. Descubrir que palabras como "pasticho" o "cónchale" que han sido tan normales y del día a día en casa sean venezolanas, y sigan formando hoy parte de lo que vivieron aquí hace tantos años... lo que hace que esta tierra la sienta un poquito mía....


jueves, 28 de abril de 2011

Uruguay-Argentina-Paraguay

Pasamos una fugaz semanica en Uruguay, ese país de los playmobile en esta gran Sudamérica. Gratamente sorprendida con él, aunque con tristeza porque me quedé con ganas de ver un poquito más.

Leí, releí y escuché que Montevideo estaba chévere, así que en mi empeño por verla me acerqué sola, porque Arkaitz prefirió quedarse más días en BS AS, y decidimos separarnos una vez más, pero encontrándonos nuevamente en Uruguay... quién sabía dónde. Montevideo es una ciudad normal y corriente, que le basta (y hasta le sobra) verla en un día. Así que después de pasar sin pena ni gloria por la ciudad, proseguí hacia la costa este, en el atlántico.

Punta del Diablo fue el primer destino. Y según bajé del bus en ese pueblito de pescadores junto al mar, con muchas cabañas desperdigadas por el lugar.. oh! quise morir en el instante. Una paz y tranquilidad me invadieron en el acto, y echando un vistazo al lugar, me puse triste ya sólo con pensar que no disponía más que dos días más para estar en aquel lugar (jajajajaja).


Punta del Diablo

No había mucho para hacer más que pasear por un par de playas, jugar con los cientos de perros amigables que te encontrabas en el camino, y acercarte a unas rocas a vislumbrar el mar. No es mucho pero... por Dios! aquello era puro relax... morí extasiada aquellos días con tanta paz! el primer día lo pasé solica y a la noche apareció Arkaitz de casualidad en el hostel. Y al día siguiente paseamos de nuevo hasta unas rocas, donde vimos a una curiosa perra (bautizada posteriormente como "Choripán") que parecía contemplar el mar, sentada. Te partías el culo mirando lo absurdo de la situación, hasta que vimos que la maldita chucha estaba al loro de unas tortugas que había en el mar... aaaah! qué bonitaaas! lo que no sé es si se las quería comer o simplemente jugar con ellas. Después de que las tortugas decidieran seguir con su vida, Choripán tuvo que aceptar que no tenía mayor sentido seguir contemplando el mar, así que decidió acompañarnos en nuestro día, allá donde fuéramos. Recorrimos durante un par de horas unas dunas y otra playa, con Choripán a nuestros pies.


Arkaitz contándole historias perrunas a Choripán

Jugando con ella cuando no quería amputarte la mano para quitarte el palo... y tristemente, la despedimos cuando se fue la luz y nos metimos al hostel. La pobre Choripán se quedó sentada en la puerta esperándonos, hasta que aceptó que no íbamos a salir al frío del otoño uruguayo. Te llevaremos siempre con nosotros, Choripán!

Abandonamos Punta del Diablo y fuimos rumbo a Cabo Polonio, un pueblito en el que lo curioso del lugar era que no había electricidad.. y lo mejor fue cuando descubrimos que tampoco había agua corriente, jajajajaja. Otro lugar de esos donde perderse una semana para desconectar del mundanal ruido, de la vida acomodada a la que estamos acostumbrados, para dormir en idílicas cabañas (seguro que mi ama le llamaría chabola de mierda, pero era bastante molona, a pesar de todo. Y cuando digo "a pesar de todo", es "a pesar de todo", no sé si me entendéis).


Cabo Polonio

El primer día lo pasamos acercándonos a unas loberas, donde vimos a 0'2 a varios lobos marinos, qué majos todos ellos y qué fiemotes. Bordeamos el faro y paseamos entre unas maravillosas casitas blancas frente al mar, de esas que al verlas dices "Diooooooooos, quiero quedarme en una de esas una semana ya". Maravilloso el lugar. Y el segundo día no tuvimos tan buena suerte, porque llovió toda la mañana y hasta las 16:00 no pudimos salir de la cabaña. Y como necesitábamos salir algo, decidimos recorrer otra playa. Un paseo de otra horita hasta unas rocas, para seguir contemplando las vistas... mmmm. Todo eso acompañados de una maravillosa luna llena, que estaba increíble. Así que dejamos que se fuera el sol, y volvimos recorriendo la playa iluminados por esa luna llena allá donde fueras. Precioso el mar, daban ganas de bañarse, si no fuera por el frío y porque soy una cagueta.Y cada ciertos minutos, nos daba un fogonazo de luz el faro, de los mejores paseos nocturnos que he hecho nunca...


Tortuga en la playita...


Atardecer con la luna llena asomando

Y con mucha pena nos despedimos de Cabo Polonio. Si no hubiera sido porque no teníamos ni un chavo, nos hubiéramos quedado más días.. pero como no teníamos cajero y andábamos apretadicos de dinero, había que irse de allá muy a nuestro pesar. Y proseguimos hasta Colonia del Sacramento, viendo el centro histórico que es muy bonito... y poco más, porque se veía en un pedo.


Colonia del Sacramento

Y ya al día siguiente nos despedíamos de Uruguay, ya que volvíamos a nuestra querida Argentina... cuánto te echábamos de menos! nuestro destino sería Puerto Iguazú, lugar al cual conseguimos llegar tras 24 horas de bus y 15 horas de espera después entre bus y bus, 2 días del tirón así sin más.

Pasamos 5 días en Puerto Iguazú, para poder ver las cataratas. 2 días en el lado argentino y 1 en el brasilero. Me resulta muy difícil describir con palabras lo que han visto mis ojos, pero decir que es una brutalidad muy muy bestia. Podría decir que de los parque nacionales más bonitos que he visto en mi vida. El ruido y el espectáculo visual que ofrecen las cataratas no tiene nombre, te sobrecogen y te dejan sin habla. Era tal la emoción, que para que os hagáis una idea, me desquicié mentalmente por un rato e iba dando saltos y pseudo gritando de la emoción (pero estaba sola con Arkaitz, no os vayáis a pensar.. además creo que me libré y ni si quiera él se dio cuenta).

El primer día en Argentina, nos colamos por la puerta grande sin pagar entrada! dio la casualidad que había una feria de artesanos, y fuimos en el primer bus que nos acercaba a las cataratas para intentar tenerlo al menos un poquito para nosotros solos, o al menos, no invadidos por toda la gente del mundo. Mientras nos acercábamos a la entrada, iban delante los artesanos, y nosotros mientras pasábamos detrás de ellos saludamos a los guardaparques "buenos díaaaaaaaas". Y así sin más, sin darme cuenta... estábamos dentro. Yo flipaba le decía a Arkaitz "no puede ser que nos hayamos colado de manera tan fácil". Y así fue señores! 100 pesitos que nos ahorramos cada uno. Así que el día fue redondo, porque pudimos ver algo en soledad, monos y coatíes incluidos. La única pega, la lluvia.. que después de la primera hora y media secos, nos llovió todo y más. Y como queríamos volver un segundo día para hacer un paseo en barco y pasear por otro sendero, pedimos a unas extranjeras a ver si nos daban su entrada, porque habíamos "perdido" la nuestra y queríamos volver al día siguiente (te hacen un 50% de descuento). Y amablemente les dimos pena y nos las dieron. Así que lo que haber ido nos habría salido por 150 pesos, nos salió por 50... MUAHAHAHAHA.


Garganta del diablo, lado argentino



El segundo día fue espectacular, día despejado sin lluvia. Pero de todas formas, eso no impidió que terminase empapada gracias al paseo en barca que te acercaba bastante a algunas cascadas. Y en una de éstas, nos empapamos de arriba a abajo, braga y sujetador incluido, cómo no! pero increíble el día, porque vimos también muchas cosas en soledad, y con un millón de monos por un sendero!





El tercer y último día fuimos al lado brasilero, y también increíble. Una visión más panorámica de las cataratas, pero igualmente bonito, difícil elegir cuál me ha gustado más. Con un día increíble y con menos gente.







Así que después de quedarnos prendados y despedirnos con mucha pena de las cataratas (costaba dejar de mirar y pensar que te ibas ya para no verlas más), emprendimos rumbo a Paraguay. Hemos estado dos días en Ciudad del este, sin pena ni gloria, salvo que nos acercamos a Presidente Franco (juro que se llamaba así el pueblo) para ver el Salto del río Monday, muy bonito. Y ahora estamos en Asunción...

Paraguay se resume en calor, humedad, conducción anárquica y temeraria (de miedo!), y una pequeña dosis de realismo sudamericano que teníamos olvidado, y que agradezco enormemente antes de ir a Venezuela. Hay olvidarse de sociedades como la chilena o la argentina. Llegaron de nuevo la gente esnifando pegamento en la calle (que no digo que no la haya en Argentina, pero no la vi), la pobreza mucho más visible en la ciudad y ese pequeño desorden y caos que caracteriza ciertamente Latinoamérica... el que te horroriza y te atrae a la vez.

Insisto una vez más en mostrar mi amor hacia Argentina, lo siento! me ha marcado mucho más esta vez este increíble país. Sólo ella tiene la culpa de que tenga el corazón un poquito compungido pensando en que ya me he ido y me alejo enormemente. Pero sobre todo, con una enorme duda que no es otra que la de...

¿Podré vivir sin dulce de leche?

De todas formas, a pesar de la tristeza llevo una gran alegría conmigo encima, ya que parto para Venezuela en 0'2, ese país del que tanto he oído hablar a lo largo de mi vida. Que si Guarico, que si el alacrán que picó a tu aitona en el pié, que si los vecinos italianos... sólo por conocer aquello y por verificar que todo lo escuchado sea simplemente... verdad!

martes, 12 de abril de 2011

Entre Argentina y Uruguay

Llevo un tiempo paseando por ciudades argentinas, así que olvidaos de la maravillosa patagonia y de esos paisajes increíbles. La última entrada la dejé en Córdoba, gran ciudad con calor incluido, donde me acerqué a Alta Gracia a ver la casa donde vivió el Ché, que ahora es museo. También me acerqué a La Cumbrecita, un pueblito que parece más bien sacado de Alemania, ya que trajeron vegetación de allá para crear un pueblo alemán en Argentina. Allá pude ver una cascada majica... y poco más.


La Cumbrecita

También pude conocer Tanti, un pueblico muy tranquilo con un río y unas pozas muy majicas, que me recordaban a Villanua mucho. Así que me sentí como en casa.. con mucha paz y tranquilidad, la verdad. Y como Arkaitz seguía perdido de la mano de Dios por Puerto Madryn, decidí hacer más tiempo antes de llegar a Buenos Aires, y acercarme a Rosario. Ciudad que vio nacer al Ché y que a poquitas me ve morir devorada por los malditos mosquitos.Yo sé que estoy tremenda, pero por Dios... un poco de misericordia!!! Rosario es una ciudad normalica, que se ve tranquilamente en un día... y vas que chutas! caminé hasta que mis piernas me dijeron "ché parate y descansá boluda".


Monumento a la bandera

Y después proseguí muy feliz a Buenos Aires, la ciudad del reencuentro: con mi primera vez en Argentina, pero sobre todo.. el reencuentro con mucha gente de este viaje.


Típicos paseadores de perros de BS AS


Volver a ver a Caroline y Silvan, esos simpáticos franceses que conocimos en enero en Cafayate, al norte de Argentina. Un gusto haberos vuelto a ver. La siguiente por Baiona o Pamplona, lo sabéis!!! Volvimos a ver a Mariela, esa porteña que conocimos en Bolivia junto con los polacos en nochevieja, y la que nos acogió amablemente en su maravillosa casita. Gracias!!! y cómo no, reencontrarnos por 3ª vez con dos maravillosas personas, Iwona y Piotrek! yo sabía que volveríamos a vernos otra vez más.. y "Ché polacos,así fue!". Un gusto de verdad haberos conocido y vuelto a ver.. me quedo con la sensación de llevarme dos buenos amigos de este viaje. Nos vemos en Pamplona, porque os queda más cerca que a nosotros Polonia, jajajaja.


En el palacio de Congresos


República independiente de La Boca!



El Caminito

Y cómo no, reencontrarme tras 2 semanas con mi compañero de viaje, Arkaitz! qué bueno perderte de vista para escuchar tantas historias por Dios! jajajaja. Y después de pasar más de una semana en la capi, dio tiempo a ver casi todo BS AS: San Telmo (con su inacabable mercado de antigüedades), Palermo, La Boca, Recoleta, etc. Y lo mejor, haber ido a una milonga, donde la gente bailaba tango. Qué maravilla! qué manera de ver a la gente cómo disfruta mientras baila tango, y luego nos animamos (con la ayuda indiscutible del ron nacional sin sabor ni grados de alcohol) Iwona, Arkaitz, Mariela y yo a bailar una chacarera, muy al estilo... indefinible. Lamentable! pero lo pasamos genial, jajajaja. Los amos de la pista, oh sí!


Volando junto a Floralis genérica

Pero como los reencuentros no se reducían a la capital, nos acercamos a Monte Grande ("No puede seeeer, qué bonito es Monte Grande" jajaja), a volver a ver a esos 3 personajes que conocimos en Mendoza: Lucas, Diego y Matías. Fuimos acogidos por la familia de Lucas casi como sus propios hijos. Finde familiar que hace mucho que no vivía, con asado argentino incluido. Terminamos como para pedir la eutanasia acto seguido. Brutal! muchas muchas muchas gracias por todo! ya sabes Lucas, avisa cuando vayas para allá!

Después de Monte Grande, volvimos a BS AS para ser acogidos por el grandísimo Rodrigo, y volver a ver también a Laura. Otros recopados porteños que conocimos en Cafayate. Muchas gracias por todo Ro, el suelo de tu salón es el más cómodo que he probado en mi vida, jajaja. Y qué decir de esos alfajores.... oh!!!
Y como ya sentía que llevaba mucho tiempo en Buenos Aires, emprendí de nuevo en solitario mi viaje a Uruguay, donde actualmente me encuentro. En unos días nos reencontraremos Arkaitz y yo de nuevo para seguir el rumbo.

Argentina me tiene atrapada, enamorada. Haciendo cálculos, vamos casi por el 3º mes en este enorme país.. y me voy a ir con una sensación de que dejo todavía mucho por ver. Argentina, país que me tiene enamorada, por sus paisajes, por su maravillosa gente (amable y acogedora.. recopada!) y porque tiene un no sé qué que.. qué sé yo! pero bueno, todavía nos queda despedirnos de ella de manera triunfal, con la Reserva Provincial de Esteros de Iberá y las cataratas de Iguazú.


Una gran despedida, sin duda...

sábado, 26 de marzo de 2011

Devorando km argentinos

El Perito Moreno seguía igual de increíble que siempre. La única diferencia era el atraco a mano armada que había que pagar por ser extranjera, 5 veces más caro que los argentinos (cómo se come eso?!). Aquella brutalidad de la naturaleza seguía tan bonito como lo recordaba, y además nos ofreció tres caídas de paredes del glaciar brutales, con oleaje incluido. Es difícil no quedarse absorta mirándolo, y creo que quien no sienta nada al verlo, o crea que es un trozo de hielo (como nos llegaron a contar que unas personitas lo describieron tal cual)... creo que están muertos por dentro.


Espectacular Perito Moreno

Tras maravillarnos con el glaciar, proseguimos por última vez al país vecino, Chile, para poder disfrutar del Parque Nacional de las Torres del Paine. Por motivos climatológicos, textiles y un largo etc. más, decidí no hacer la ruta w por el parque (4 días-3 noches), pero Arkaitz sí la hizo. Por lo que pasamos juntos el día para llegar hasta el increíble mirador de la Torres (la foto lo dice todo). Qué frescor que hacía allá arriba!


Desde la laguna Amarga, vislumbrando las Torres


Tirititirí

Tras disfrutar el día y quedarnos maravillados con las torretas, nos separamos con la incógnita de cuándo nos reencontraríamos. Al día siguiente cogí un eterno bus de 14 horas hasta Ushuaia, donde el bus pinchó la misma rueda en dos ocasiones, y me hice amiga de Tomimo, una japo muy majeta. Improving my english one more time. Y destrozada llegué otra vez a Ushuaia, 6 años después. Pasear por ella fue recordar mi primera vez por Argentina... aaaaaaay!!!

El hostel donde me hospedé estaba muy bien, con gente muy maja y un desayuno bueno incluido! así pasé 3 días en Ushuaia. Me acerqué con 3 eslovacas y 2 alemanes al Parque Nacional de Tierra del Fuego. Nos hizo muy buen día, poniéndose a llover justo cuando nos íbamos, ja!. Pero qué maravilla de día, 6 horas de caminata que me hicieron recordar los colores que proporcionan los árboles en la estación de otoño, que los tenían tan olvidados. Qué maravilla de amalgama de colores, de bahía, de montañas... de paisaje! disfrutándola prácticamente en soledad, ya que nos levantamos muy muy muy temprano para escaquearnos de pagar la entrada (nos encontramos con el guardaparque que después de hablar con él terminé diciéndole "ya, entonces usted no nos ha visto entrar no?" "") Lo pasamos muy bien, muy majetes todos ellos. Eso sí, hablando todo el día en inglés, a veces bien, otras a lo indio (jefe estar en Gran Cascada...), pero nos comunicábamos!







Y al día siguiente tuve la suerte de poder conocer la laguna esmeralda. Con un argentino (lo describiré como personaje "peculiar", porque no hay una sola palabra que pueda describir a este bicho raro - "ruaro ruaro ruaro", como diría papuchi-) del hostel con coche, nos acercamos hasta el lago escondido y a la laguna esmeralda. La primera ya la conocía, pero la segunda no... y era muy muy muy bonita!


Lago Escondido


Laguna Esmeralda

Y después de una experiencia pseudo traumática con este bicho raro (bueno, las lagunas merecieron haberlo aguantado!), me reencontré con Arcadio en Ushuaia! él hizo morirme de envidia con la ruta W, y yo le hice flipar con mi día con el loco argentino (mi intención como buena amiga era prevenirle de que... no se hiciera amigo de él "Yo no te quiero condicionar, conócelo si quieres pero... " jajajaja). Y así, de nuevo, nos volvíamos a despedir, porque me marchaba al día siguiente tempranísimo hacia Río Gallegos. Otras 12 horas de bus, y 4 paradas en las malditas fronteras Argentinas y Chilenas. Por Dios! la mitad de los sellos de mi pasaporte son de Chile y Argentina, voy a tener que pedir otro pasaporte... jajajaja.

Río Gallegos, ciudad infernal que me sirvió para descansar, ducharme y dormir. Y de nuevo madrugar para hacer dedo, con la intención de ir rumbo a Puerto Madryn. Y tuve más suerte que un tonto, ya que me cogió primero un tipo muy simpático que me llevó durante 2 horas hasta un pueblo, y en ese otro lugar tardé como 10 minutos en ser recogida por Carlos, un camionero muy simpático. Si no fuera porque mi aita no sabe conducir, podría haber sido él... porque me trató como a su hija. Me dio de su comida (debía de pensar que no tenía dinero ni para comer, porque me compró dos enormes alfajores y no hacía más que decirme que comiera, que me invitaba a cenar si tenía hambre, que me comiera todo su embutido, todo su pan. De hecho cuando me marchaba me regaló el resto de magdalenas, otro alfajor... jajajaja), hasta paramos a las 18:00 para tomar un café y magdalenas en el camión (XD). Y así del tirón me casqué 1100 km, 14 horas de viaje. El hacer dedo si sale bien es agotador, pero resulta agradable para charlar... y para hacer sesiones terapeúticas psicológicas a los conductores. 14 horas sirven para escuchar las vidas ajenas en prosa y en verso... muchas gracias Carlitos! muy agradable el viaje, muy bueno el matahambre, las magdalenas, el café solo (que no me gusta) ... "yo para ser feliz quiero un camiónnn"

Feliz de estar en Puerto Madryn antes de lo previsto, me tomé el día con tranquilidad para informarme de lo que podía hacer, y planear ir a ver a las orcas. Y por muy difícil que pareciera conseguir verlas, ya que no estaba garantizado el avistaje, pude contemplar durante una hora cómo 4 orcas merodeaban la orilla de la playa, mientras los lobos marinos yacían plácidamente sus cuerpitos al sol, desprevenidos de la presencia de sus depredadores. Como en un documental del National Geographic (un poquito de imaginación, hombre!!!) . Nos dijeron que tuvimos mucha suerte, ya que normalmente no se las veía durante tanto rato seguido...


Orcas merodeando


Mírales qué majas, acercándose a los lobos marinos...

También pude ver a una pequeña colonia de pingüinos magallánicos, muy majicos todos ellos, fiemando al sol, sin inmutarse frente a nuestra presencia...


Esos cuerpos serranos de los lobos marinos


"Qué asgutico se está al sol"


Así, feliz, emprendía de nuevo mi marcha hacia el norte. Una vez más me puse en la carretera a ver si alguna alma caritativa me llevaba... y encontré a otro camionero que me acercó hasta Santa Rosa, desde donde pude coger un bus a Córdoba. El día fue destroy total: 10 horas en camión, 3 de espera en la terminal de buses y 8 en el bus hasta Córdoba. El día de hoy no ha sido más que para comer y echar una siesta reconstituyente de esas que hacen historia (y de las que te levantas albardada perdida). Mañana de visita a un par de lugares cercanos a la ciudad y... a ver qué más me depara esta ciudad!


Y mientras espero el reencuentro con Arcadio en Buenos Aires de nuevo, tengo que confesar que... lo echo de menos un poquito (pero como él no leerá esto nunca, mi orgullo quedará intacto por el resto de mi vida, jajajaja). Nos vemos pronto en Buenos Aires Arcadio para una buena joda!!!! lo sabes!