martes, 24 de agosto de 2010

Bocas del Toro, Panamá

Llevamos apenitas dos semanas en este país y una ya se siente como si llevara una eternidad! seguimos en Chame junto con Ainhoa y Andrea, dos pamplonicas muy majas que están de voluntarias aquí. Planeando qué podíamos hacer, decidimos movilizarnos y crear el Komando Nafarroa (hay que propagar nuestra esencia allá por donde una pasa), para ir en busca de un poquito de paz y tranquilidad a.... Bocas del Toro, un lugar rodeado de playas maravillosas de más aguas cristalinas, arena blanca y peces de colores.


Komando Nafarroa rumbo a Bocas del Toro

Estuvimos 4 días y la verdad que era como para quedarse otro tanto. Haciendo snorkel (insisto, me maravilla!), y estuvimos en la "playa de las estrellas" donde... a que no adivináis qué había? Estrellas de maaaaaaaaaaaar!!!! vimos hasta un pez toro (muy chulo) y otros peces de colores, el más gracioso, uno que era el defensor de las estrellas de mar, que no nos perdía de ojo cuando nos acercábamos... jajaja.





Conocimos alguna playita, de esas feas en las que la arena es blanca y fina, y el agua es tan cristalina que puedes verte la tibia y el peroné. Sufrimos mucho, deseando inmolarnos en esas playas en las que podías tumbarte dentro del agüita.


Digamelóóóóóón???

Sin olvidarnos que nos aventuramos en Kayak por el mar (no hay documentos gráficos, sorry). Y cómo no, también salimos un poco de marcha, al rico ronsito cargadiiiiiiiiito, que costaba beberlo... estuvimos en un bar en el muelle "Barco hundido" muy grande...



Y cómo no, conociendo gente, desde el majísimo Nico de Zaragoza, a un meloso Argentino (guapo como él solo, pero.. haciendo honor a la fama que tienen algunos argentinos, jajaja), hasta un Canadiense que no sabía saludar. Llegamos a la conclusión de que nos asesinaría a la noche mientras dormíamos... pero tuvimos suerte y no lo hizo... seguro que esperó a su siguiente víctima...

La vida en panamá está llena de paz, tranquilidad y momentos en los que te dices "esto es vida"

martes, 17 de agosto de 2010

Panamá

Qué se puede decir de este país? así de primeras... a modo de haceros sentir lo que es estar aquí, me viene deciros que calor (de ése que te quita el sueño), humedad (mucha mucha mucha. Amatxo, me acuerdo tanto de ti, jajaja) y gente que ha tenido una infancia dura, en la que sus padres nunca les enseñaron a sonreir. Bueno, esto no es una generalidad, sólo se puede generalizar a los panameños que trabajan de cara al público. Sonrisas? eso no existe! amabili...qué? y cuando te topas a algún ser agradable y sonriente, estoy ya arrodillándome para pedirle matrimonio.

La llegada a este país fue un poquito.. no me gustaría definirla como catastrófica, pero sí de hacer mucha mucha mala hostia, con perdón de la expresión. Ya desde Colombia nos tocaron la moral, y en Panamá otro tanto, entre la imposibilidad de cambiar euros a dólares y alguna tontada más. Pero ahora ya estamos en nuestra salsa, yendo de aquí para allá en bus, levantando la mano para parar al primer bus que pase por la carretera para ir al destino. Nada que envidiar tiene la organización de
transporte público panameño al nuestro (me recuerda al peruano, y supongo que se impondrá del mismo modo a Latinoamérica en general).

Que quieres ir a la capi? vas a la carretera y cuando ves acercarse un bus, levantas la mano, te para y le dices "a Panamá", y allá te subes de manera improvisada, sin necesidad de ajustarte a estrictos horarios. Amada anarquía horaria... este tipo de cosas son con las que dices... QUÉ MARAVILLA!

Por lo demás, nuestra primera escapada la hicimos a Pedasí. Un pueblito pesquero sin mucho que ver, pero desde el que pudimos acercarnos a Isla Iguana, una paradisíaca isla declarada refugio de vida silvestre. Una islita con dos playas de arena blanca, aguas cristalinas repletas de corales y peces de colores, sacados de un documental del National Geographic.



La isla, repleta de iguanas (de ahí le viene el nombre), cangrejos enormes multicolores, ermitaños que intercambian su concha por un tapón rojo de plásticocomo casa y aves fragatas.





Pudimos hacer un poquito de Snorkel. Arkaitz andaba como pez en el agua. Yo en cambio que soy un poco moñas, al principio me acojoné y me rajé. Después probé en la otra playa, que cubría menos... y ahí ya me maravillé viendo peces loro (pero qué grandes! yo ahí andaba sola en el agua diciéndome "coño! qué grande! alaaaaaaa") y otros peces cuyo nombre desconozco pero que me encantaron. Repito en cuanto pueda sí o sí.


Para hacer Snorkel... hay que tener estilo

Y ya mañana vamos a Bocas del Toro, unas islas paradisíacas del caribe...ya me muero de ganas de ir, sólo me quita la vida pensar en las 10 horitas de bus que nos vamos a zampar. Pero qué carajo, la ocasión lo merece!

sábado, 31 de julio de 2010

¿Y cuál es el plan?

El plan es... que no hay plan. Lo único que sé con certeza de esta aventura es cuándo y a dónde voy. Salgo el 8 de agosto rumbo a Bogotá, en un viaje infernal de 13 horas... tras las cuales tendré que esperar otras 12 en el aeropuerto para coger el avión que me lleve a Panamá. Durante el mes de agosto estaremos danzando por el país entre viajes y colaboración en un "proyecto".

Todo hay que decir que no voy sola. Pasaremos el mes de agosto juntas Miriam, Arkaitz y yo, con otras dos chicas voluntarias. A finales de agosto Miriam se vuelve a Iruña, y mi aventura proseguirá con Arkaitz (de aquí en adelante, Artiach) around the latinoamérica.

Y el itinerario mental que yo tengo pensado es el siguiente. Aunque luego las cosas como siempre... sobre la marcha!


Ver Recorriendo latinoamérica en un mapa más grande

martes, 27 de julio de 2010

Los sueños son así...

Aparecen sin avisar y ya no dejan de acechar recordándote cuando ellos quieren (por supuesto) que siguen ahí. Esa necesidad de llevarlos a cabo, como un irrefrenable deseo que te dice “haz que suceda o te autodestruyo en un segundo”. Y mientras no sean satisfechos aparecen una y otra vez para que no se te olviden cuáles son.

Hay una frase que dice que hay que vivir como se piensa, o sino terminaremos pensando cómo hemos vivido. Y a eso voy... a que yo tengo unos sueños que quiero cumplir, y que no quiero dejarlos pasar por "miedo a", y luego recordarme el resto de mi vida "cuánto me hubiera gustado poderlo haber hecho". Todas las barreras que nos ponemos en la vida se escudan en nuestros miedos internos, que no nos dejan hacer tantas y tantas cosas después. Miedo a conocer, a descubrir, a perder, a vivir.

Y yo quiero conocer, descubrir, aprender y vivir.

Así que allá voy. Me marcho a Latinoamérica a recorrer todo aquello y a reencontrarme con una parte de mi vida que dejé allí tiempo atrás…

¿Para cuánto tiempo? No lo sé. Sólo sé cuándo me voy, el resto depende de lo que el dinero me deje. ¿Por qué lo hago? Porque quiero. Viajar se ha convertido para mí en una extraña necesidad, que necesita ser satisfecha cada cierto tiempo. Me resulta difícil explicar la libertad que siento cuando lo hago, pero sobre todo, más complicado me resulta poner palabras a lo que me aporta esa libertad. Y por difícil que resulte comprender, esa libertad se convierte en una especie de adicción… que necesito sentir. No busco comprensión al respecto. Cada uno vive su vida como quiere. Muchas veces, más guiados por los patrones establecidos socialmente (y cuidado no vayamos a salirnos de ellos!), que por el deseo propio (que a veces dista tanto del de la gente...). Mi vida es mía, y sólo quiero vivirla como quiero.

Y es por eso que por fin, agarro el cohete y me voy en busca de mis sueños... que hace tiempo que quieren ser cumplidos.