sábado, 14 de mayo de 2011

Emocionante Venezuela... cónchale!

3 días infernales nos costó llegar a Venezuela, durmiendo en aeropuertos y pasando muchas horas de espera. Llegamos a Caracas, una de las capitales "más peligrosas" del mundo mundial (con la fama que le precede), así que después de que varias personas nos acojonaran sobre Venezuela y su capi, decidimos huir en un bus nocturno hacia Ciudad Bolivar. Desde esta calurosa (y abrasadora) ciudad accedimos al Parque Nacional Canaima, para ver el salto del Ángel (983m).



Salto del Ángel

3 días increíbles rodeados de gente muy simpática y unos paisajes brutales, increíbles tepuys... muy muy bonito el parque. El primer día navegando durante bastantes horas para acceder al salto del Ángel (donde mi culo se rompió gracias al tablón en el que estaba sentada) y dormir en un campamento con hamacas, jajaja. El segundo día, caminata hasta un mirador donde contemplar el salto, que es precioso!!! te podías pasar horas mirándolo.


Salto del Ángel

Y el tercer día, pasando en bote por la laguna Canaima, para acceder al salto sapito, una cascada más pequeña que el Ángel, pero más brutal... pasando por debajo de ella y empapándonos con el agua.. y rodeados de aquel maravilloso paisaje.


Salto sapito


Despidiéndonos de Canaima, tepuy de fondo

Tras quedarnos maravillados con el parque, emprendimos la vuelta en avioneta (de nuevo) hacia Ciudad Bolivar, donde gracias a algún extraño milagro, no eché la pota en el viaje XDDD. Descansamos aquel día en la ciudad del calor, para proseguir al día siguiente temprano hacia Santa Fé, un pueblito auténtico-auténtico en el caribe, donde fuimos prácticamente los únicos extranjeros (pudimos escuchar a gente en la calle diciendo en voz alta sin ningún reparo "mira, un gringo" XDDD). Desde aquí hicimos snorkel por las islas Caracas y Venado, del Parque Nacional Mochima. Agua transparente, mucho coral y peces de muchos colores: peces loro, cirujano, trompeta.. y miles más de nombres desconocidos. Y con un sol que nos abrasó nuestros cuerpos serranos.


En isla Venado, la playa sola para nosotros

Después proseguimos por la costa caribeña, hacia Puerto Colombia. Un pueblito colonial muy pequeñito y ciertamente encantador. Pasamos un día en la playa grande del pueblo, donde pude ver un maldito exhibicionista y todo XDDD playa de palmeras, arena blanca y selva... mmmm. Y otro día fuimos a hacer snorkel a la playa de Valle seco, donde fue como bucear en una maldita pecera, repleta de peces multicolores, mezclándote entre bancos de peces... aaaah! quise morir en el momento... hacía mucho que había algo que no me maravillaba tanto! estaba encantada!!! además la playita la tuvimos prácticamente todo el día sola para nosotros dos. Eso sí, fui devorada por los maldito puri-puri o como los llamen acá. Unos malditos mosquitos minúsculos sacados del infierno, que me dejaron como 120 picotazos (mínimo), los mismos que me impiden dormir a las noches. Los exterminaría a todos sin sentir cargo de conciencia, lo juro.


Puerto Colombia


Listos para hacer snorkel

Con cierta pena abandonamos este pueblito, y proseguimos rumbo a Chichiriviche, para acceder al Parque Nacional Morrocoy... que se resume en aguas transparentes de arena blanca donde morir en paz... junto con una pareja de alemanes, nos acercamos ayer a cayo sombrero... qué maravilla de lugar. Donde sólo sientes paz, tranquilidad y suspiras llena de felicidad pensando "no tengo ninguna responsabilidad".. y sí, reconforta saberlo jajajajaja.


Cayo sombrero


No puede serrrr, qué bonito es cayo sombrero XD


Esto es vida!!!



Estamos disfrutando de Venezuela y ciertamente me resulta emocionante andar trotando por aquí en busca de la historia de los aitonas y la ama. Descubrir que palabras como "pasticho" o "cónchale" que han sido tan normales y del día a día en casa sean venezolanas, y sigan formando hoy parte de lo que vivieron aquí hace tantos años... lo que hace que esta tierra la sienta un poquito mía....


jueves, 28 de abril de 2011

Uruguay-Argentina-Paraguay

Pasamos una fugaz semanica en Uruguay, ese país de los playmobile en esta gran Sudamérica. Gratamente sorprendida con él, aunque con tristeza porque me quedé con ganas de ver un poquito más.

Leí, releí y escuché que Montevideo estaba chévere, así que en mi empeño por verla me acerqué sola, porque Arkaitz prefirió quedarse más días en BS AS, y decidimos separarnos una vez más, pero encontrándonos nuevamente en Uruguay... quién sabía dónde. Montevideo es una ciudad normal y corriente, que le basta (y hasta le sobra) verla en un día. Así que después de pasar sin pena ni gloria por la ciudad, proseguí hacia la costa este, en el atlántico.

Punta del Diablo fue el primer destino. Y según bajé del bus en ese pueblito de pescadores junto al mar, con muchas cabañas desperdigadas por el lugar.. oh! quise morir en el instante. Una paz y tranquilidad me invadieron en el acto, y echando un vistazo al lugar, me puse triste ya sólo con pensar que no disponía más que dos días más para estar en aquel lugar (jajajajaja).


Punta del Diablo

No había mucho para hacer más que pasear por un par de playas, jugar con los cientos de perros amigables que te encontrabas en el camino, y acercarte a unas rocas a vislumbrar el mar. No es mucho pero... por Dios! aquello era puro relax... morí extasiada aquellos días con tanta paz! el primer día lo pasé solica y a la noche apareció Arkaitz de casualidad en el hostel. Y al día siguiente paseamos de nuevo hasta unas rocas, donde vimos a una curiosa perra (bautizada posteriormente como "Choripán") que parecía contemplar el mar, sentada. Te partías el culo mirando lo absurdo de la situación, hasta que vimos que la maldita chucha estaba al loro de unas tortugas que había en el mar... aaaah! qué bonitaaas! lo que no sé es si se las quería comer o simplemente jugar con ellas. Después de que las tortugas decidieran seguir con su vida, Choripán tuvo que aceptar que no tenía mayor sentido seguir contemplando el mar, así que decidió acompañarnos en nuestro día, allá donde fuéramos. Recorrimos durante un par de horas unas dunas y otra playa, con Choripán a nuestros pies.


Arkaitz contándole historias perrunas a Choripán

Jugando con ella cuando no quería amputarte la mano para quitarte el palo... y tristemente, la despedimos cuando se fue la luz y nos metimos al hostel. La pobre Choripán se quedó sentada en la puerta esperándonos, hasta que aceptó que no íbamos a salir al frío del otoño uruguayo. Te llevaremos siempre con nosotros, Choripán!

Abandonamos Punta del Diablo y fuimos rumbo a Cabo Polonio, un pueblito en el que lo curioso del lugar era que no había electricidad.. y lo mejor fue cuando descubrimos que tampoco había agua corriente, jajajajaja. Otro lugar de esos donde perderse una semana para desconectar del mundanal ruido, de la vida acomodada a la que estamos acostumbrados, para dormir en idílicas cabañas (seguro que mi ama le llamaría chabola de mierda, pero era bastante molona, a pesar de todo. Y cuando digo "a pesar de todo", es "a pesar de todo", no sé si me entendéis).


Cabo Polonio

El primer día lo pasamos acercándonos a unas loberas, donde vimos a 0'2 a varios lobos marinos, qué majos todos ellos y qué fiemotes. Bordeamos el faro y paseamos entre unas maravillosas casitas blancas frente al mar, de esas que al verlas dices "Diooooooooos, quiero quedarme en una de esas una semana ya". Maravilloso el lugar. Y el segundo día no tuvimos tan buena suerte, porque llovió toda la mañana y hasta las 16:00 no pudimos salir de la cabaña. Y como necesitábamos salir algo, decidimos recorrer otra playa. Un paseo de otra horita hasta unas rocas, para seguir contemplando las vistas... mmmm. Todo eso acompañados de una maravillosa luna llena, que estaba increíble. Así que dejamos que se fuera el sol, y volvimos recorriendo la playa iluminados por esa luna llena allá donde fueras. Precioso el mar, daban ganas de bañarse, si no fuera por el frío y porque soy una cagueta.Y cada ciertos minutos, nos daba un fogonazo de luz el faro, de los mejores paseos nocturnos que he hecho nunca...


Tortuga en la playita...


Atardecer con la luna llena asomando

Y con mucha pena nos despedimos de Cabo Polonio. Si no hubiera sido porque no teníamos ni un chavo, nos hubiéramos quedado más días.. pero como no teníamos cajero y andábamos apretadicos de dinero, había que irse de allá muy a nuestro pesar. Y proseguimos hasta Colonia del Sacramento, viendo el centro histórico que es muy bonito... y poco más, porque se veía en un pedo.


Colonia del Sacramento

Y ya al día siguiente nos despedíamos de Uruguay, ya que volvíamos a nuestra querida Argentina... cuánto te echábamos de menos! nuestro destino sería Puerto Iguazú, lugar al cual conseguimos llegar tras 24 horas de bus y 15 horas de espera después entre bus y bus, 2 días del tirón así sin más.

Pasamos 5 días en Puerto Iguazú, para poder ver las cataratas. 2 días en el lado argentino y 1 en el brasilero. Me resulta muy difícil describir con palabras lo que han visto mis ojos, pero decir que es una brutalidad muy muy bestia. Podría decir que de los parque nacionales más bonitos que he visto en mi vida. El ruido y el espectáculo visual que ofrecen las cataratas no tiene nombre, te sobrecogen y te dejan sin habla. Era tal la emoción, que para que os hagáis una idea, me desquicié mentalmente por un rato e iba dando saltos y pseudo gritando de la emoción (pero estaba sola con Arkaitz, no os vayáis a pensar.. además creo que me libré y ni si quiera él se dio cuenta).

El primer día en Argentina, nos colamos por la puerta grande sin pagar entrada! dio la casualidad que había una feria de artesanos, y fuimos en el primer bus que nos acercaba a las cataratas para intentar tenerlo al menos un poquito para nosotros solos, o al menos, no invadidos por toda la gente del mundo. Mientras nos acercábamos a la entrada, iban delante los artesanos, y nosotros mientras pasábamos detrás de ellos saludamos a los guardaparques "buenos díaaaaaaaas". Y así sin más, sin darme cuenta... estábamos dentro. Yo flipaba le decía a Arkaitz "no puede ser que nos hayamos colado de manera tan fácil". Y así fue señores! 100 pesitos que nos ahorramos cada uno. Así que el día fue redondo, porque pudimos ver algo en soledad, monos y coatíes incluidos. La única pega, la lluvia.. que después de la primera hora y media secos, nos llovió todo y más. Y como queríamos volver un segundo día para hacer un paseo en barco y pasear por otro sendero, pedimos a unas extranjeras a ver si nos daban su entrada, porque habíamos "perdido" la nuestra y queríamos volver al día siguiente (te hacen un 50% de descuento). Y amablemente les dimos pena y nos las dieron. Así que lo que haber ido nos habría salido por 150 pesos, nos salió por 50... MUAHAHAHAHA.


Garganta del diablo, lado argentino



El segundo día fue espectacular, día despejado sin lluvia. Pero de todas formas, eso no impidió que terminase empapada gracias al paseo en barca que te acercaba bastante a algunas cascadas. Y en una de éstas, nos empapamos de arriba a abajo, braga y sujetador incluido, cómo no! pero increíble el día, porque vimos también muchas cosas en soledad, y con un millón de monos por un sendero!





El tercer y último día fuimos al lado brasilero, y también increíble. Una visión más panorámica de las cataratas, pero igualmente bonito, difícil elegir cuál me ha gustado más. Con un día increíble y con menos gente.







Así que después de quedarnos prendados y despedirnos con mucha pena de las cataratas (costaba dejar de mirar y pensar que te ibas ya para no verlas más), emprendimos rumbo a Paraguay. Hemos estado dos días en Ciudad del este, sin pena ni gloria, salvo que nos acercamos a Presidente Franco (juro que se llamaba así el pueblo) para ver el Salto del río Monday, muy bonito. Y ahora estamos en Asunción...

Paraguay se resume en calor, humedad, conducción anárquica y temeraria (de miedo!), y una pequeña dosis de realismo sudamericano que teníamos olvidado, y que agradezco enormemente antes de ir a Venezuela. Hay olvidarse de sociedades como la chilena o la argentina. Llegaron de nuevo la gente esnifando pegamento en la calle (que no digo que no la haya en Argentina, pero no la vi), la pobreza mucho más visible en la ciudad y ese pequeño desorden y caos que caracteriza ciertamente Latinoamérica... el que te horroriza y te atrae a la vez.

Insisto una vez más en mostrar mi amor hacia Argentina, lo siento! me ha marcado mucho más esta vez este increíble país. Sólo ella tiene la culpa de que tenga el corazón un poquito compungido pensando en que ya me he ido y me alejo enormemente. Pero sobre todo, con una enorme duda que no es otra que la de...

¿Podré vivir sin dulce de leche?

De todas formas, a pesar de la tristeza llevo una gran alegría conmigo encima, ya que parto para Venezuela en 0'2, ese país del que tanto he oído hablar a lo largo de mi vida. Que si Guarico, que si el alacrán que picó a tu aitona en el pié, que si los vecinos italianos... sólo por conocer aquello y por verificar que todo lo escuchado sea simplemente... verdad!

martes, 12 de abril de 2011

Entre Argentina y Uruguay

Llevo un tiempo paseando por ciudades argentinas, así que olvidaos de la maravillosa patagonia y de esos paisajes increíbles. La última entrada la dejé en Córdoba, gran ciudad con calor incluido, donde me acerqué a Alta Gracia a ver la casa donde vivió el Ché, que ahora es museo. También me acerqué a La Cumbrecita, un pueblito que parece más bien sacado de Alemania, ya que trajeron vegetación de allá para crear un pueblo alemán en Argentina. Allá pude ver una cascada majica... y poco más.


La Cumbrecita

También pude conocer Tanti, un pueblico muy tranquilo con un río y unas pozas muy majicas, que me recordaban a Villanua mucho. Así que me sentí como en casa.. con mucha paz y tranquilidad, la verdad. Y como Arkaitz seguía perdido de la mano de Dios por Puerto Madryn, decidí hacer más tiempo antes de llegar a Buenos Aires, y acercarme a Rosario. Ciudad que vio nacer al Ché y que a poquitas me ve morir devorada por los malditos mosquitos.Yo sé que estoy tremenda, pero por Dios... un poco de misericordia!!! Rosario es una ciudad normalica, que se ve tranquilamente en un día... y vas que chutas! caminé hasta que mis piernas me dijeron "ché parate y descansá boluda".


Monumento a la bandera

Y después proseguí muy feliz a Buenos Aires, la ciudad del reencuentro: con mi primera vez en Argentina, pero sobre todo.. el reencuentro con mucha gente de este viaje.


Típicos paseadores de perros de BS AS


Volver a ver a Caroline y Silvan, esos simpáticos franceses que conocimos en enero en Cafayate, al norte de Argentina. Un gusto haberos vuelto a ver. La siguiente por Baiona o Pamplona, lo sabéis!!! Volvimos a ver a Mariela, esa porteña que conocimos en Bolivia junto con los polacos en nochevieja, y la que nos acogió amablemente en su maravillosa casita. Gracias!!! y cómo no, reencontrarnos por 3ª vez con dos maravillosas personas, Iwona y Piotrek! yo sabía que volveríamos a vernos otra vez más.. y "Ché polacos,así fue!". Un gusto de verdad haberos conocido y vuelto a ver.. me quedo con la sensación de llevarme dos buenos amigos de este viaje. Nos vemos en Pamplona, porque os queda más cerca que a nosotros Polonia, jajajaja.


En el palacio de Congresos


República independiente de La Boca!



El Caminito

Y cómo no, reencontrarme tras 2 semanas con mi compañero de viaje, Arkaitz! qué bueno perderte de vista para escuchar tantas historias por Dios! jajajaja. Y después de pasar más de una semana en la capi, dio tiempo a ver casi todo BS AS: San Telmo (con su inacabable mercado de antigüedades), Palermo, La Boca, Recoleta, etc. Y lo mejor, haber ido a una milonga, donde la gente bailaba tango. Qué maravilla! qué manera de ver a la gente cómo disfruta mientras baila tango, y luego nos animamos (con la ayuda indiscutible del ron nacional sin sabor ni grados de alcohol) Iwona, Arkaitz, Mariela y yo a bailar una chacarera, muy al estilo... indefinible. Lamentable! pero lo pasamos genial, jajajaja. Los amos de la pista, oh sí!


Volando junto a Floralis genérica

Pero como los reencuentros no se reducían a la capital, nos acercamos a Monte Grande ("No puede seeeer, qué bonito es Monte Grande" jajaja), a volver a ver a esos 3 personajes que conocimos en Mendoza: Lucas, Diego y Matías. Fuimos acogidos por la familia de Lucas casi como sus propios hijos. Finde familiar que hace mucho que no vivía, con asado argentino incluido. Terminamos como para pedir la eutanasia acto seguido. Brutal! muchas muchas muchas gracias por todo! ya sabes Lucas, avisa cuando vayas para allá!

Después de Monte Grande, volvimos a BS AS para ser acogidos por el grandísimo Rodrigo, y volver a ver también a Laura. Otros recopados porteños que conocimos en Cafayate. Muchas gracias por todo Ro, el suelo de tu salón es el más cómodo que he probado en mi vida, jajaja. Y qué decir de esos alfajores.... oh!!!
Y como ya sentía que llevaba mucho tiempo en Buenos Aires, emprendí de nuevo en solitario mi viaje a Uruguay, donde actualmente me encuentro. En unos días nos reencontraremos Arkaitz y yo de nuevo para seguir el rumbo.

Argentina me tiene atrapada, enamorada. Haciendo cálculos, vamos casi por el 3º mes en este enorme país.. y me voy a ir con una sensación de que dejo todavía mucho por ver. Argentina, país que me tiene enamorada, por sus paisajes, por su maravillosa gente (amable y acogedora.. recopada!) y porque tiene un no sé qué que.. qué sé yo! pero bueno, todavía nos queda despedirnos de ella de manera triunfal, con la Reserva Provincial de Esteros de Iberá y las cataratas de Iguazú.


Una gran despedida, sin duda...

sábado, 26 de marzo de 2011

Devorando km argentinos

El Perito Moreno seguía igual de increíble que siempre. La única diferencia era el atraco a mano armada que había que pagar por ser extranjera, 5 veces más caro que los argentinos (cómo se come eso?!). Aquella brutalidad de la naturaleza seguía tan bonito como lo recordaba, y además nos ofreció tres caídas de paredes del glaciar brutales, con oleaje incluido. Es difícil no quedarse absorta mirándolo, y creo que quien no sienta nada al verlo, o crea que es un trozo de hielo (como nos llegaron a contar que unas personitas lo describieron tal cual)... creo que están muertos por dentro.


Espectacular Perito Moreno

Tras maravillarnos con el glaciar, proseguimos por última vez al país vecino, Chile, para poder disfrutar del Parque Nacional de las Torres del Paine. Por motivos climatológicos, textiles y un largo etc. más, decidí no hacer la ruta w por el parque (4 días-3 noches), pero Arkaitz sí la hizo. Por lo que pasamos juntos el día para llegar hasta el increíble mirador de la Torres (la foto lo dice todo). Qué frescor que hacía allá arriba!


Desde la laguna Amarga, vislumbrando las Torres


Tirititirí

Tras disfrutar el día y quedarnos maravillados con las torretas, nos separamos con la incógnita de cuándo nos reencontraríamos. Al día siguiente cogí un eterno bus de 14 horas hasta Ushuaia, donde el bus pinchó la misma rueda en dos ocasiones, y me hice amiga de Tomimo, una japo muy majeta. Improving my english one more time. Y destrozada llegué otra vez a Ushuaia, 6 años después. Pasear por ella fue recordar mi primera vez por Argentina... aaaaaaay!!!

El hostel donde me hospedé estaba muy bien, con gente muy maja y un desayuno bueno incluido! así pasé 3 días en Ushuaia. Me acerqué con 3 eslovacas y 2 alemanes al Parque Nacional de Tierra del Fuego. Nos hizo muy buen día, poniéndose a llover justo cuando nos íbamos, ja!. Pero qué maravilla de día, 6 horas de caminata que me hicieron recordar los colores que proporcionan los árboles en la estación de otoño, que los tenían tan olvidados. Qué maravilla de amalgama de colores, de bahía, de montañas... de paisaje! disfrutándola prácticamente en soledad, ya que nos levantamos muy muy muy temprano para escaquearnos de pagar la entrada (nos encontramos con el guardaparque que después de hablar con él terminé diciéndole "ya, entonces usted no nos ha visto entrar no?" "") Lo pasamos muy bien, muy majetes todos ellos. Eso sí, hablando todo el día en inglés, a veces bien, otras a lo indio (jefe estar en Gran Cascada...), pero nos comunicábamos!







Y al día siguiente tuve la suerte de poder conocer la laguna esmeralda. Con un argentino (lo describiré como personaje "peculiar", porque no hay una sola palabra que pueda describir a este bicho raro - "ruaro ruaro ruaro", como diría papuchi-) del hostel con coche, nos acercamos hasta el lago escondido y a la laguna esmeralda. La primera ya la conocía, pero la segunda no... y era muy muy muy bonita!


Lago Escondido


Laguna Esmeralda

Y después de una experiencia pseudo traumática con este bicho raro (bueno, las lagunas merecieron haberlo aguantado!), me reencontré con Arcadio en Ushuaia! él hizo morirme de envidia con la ruta W, y yo le hice flipar con mi día con el loco argentino (mi intención como buena amiga era prevenirle de que... no se hiciera amigo de él "Yo no te quiero condicionar, conócelo si quieres pero... " jajajaja). Y así, de nuevo, nos volvíamos a despedir, porque me marchaba al día siguiente tempranísimo hacia Río Gallegos. Otras 12 horas de bus, y 4 paradas en las malditas fronteras Argentinas y Chilenas. Por Dios! la mitad de los sellos de mi pasaporte son de Chile y Argentina, voy a tener que pedir otro pasaporte... jajajaja.

Río Gallegos, ciudad infernal que me sirvió para descansar, ducharme y dormir. Y de nuevo madrugar para hacer dedo, con la intención de ir rumbo a Puerto Madryn. Y tuve más suerte que un tonto, ya que me cogió primero un tipo muy simpático que me llevó durante 2 horas hasta un pueblo, y en ese otro lugar tardé como 10 minutos en ser recogida por Carlos, un camionero muy simpático. Si no fuera porque mi aita no sabe conducir, podría haber sido él... porque me trató como a su hija. Me dio de su comida (debía de pensar que no tenía dinero ni para comer, porque me compró dos enormes alfajores y no hacía más que decirme que comiera, que me invitaba a cenar si tenía hambre, que me comiera todo su embutido, todo su pan. De hecho cuando me marchaba me regaló el resto de magdalenas, otro alfajor... jajajaja), hasta paramos a las 18:00 para tomar un café y magdalenas en el camión (XD). Y así del tirón me casqué 1100 km, 14 horas de viaje. El hacer dedo si sale bien es agotador, pero resulta agradable para charlar... y para hacer sesiones terapeúticas psicológicas a los conductores. 14 horas sirven para escuchar las vidas ajenas en prosa y en verso... muchas gracias Carlitos! muy agradable el viaje, muy bueno el matahambre, las magdalenas, el café solo (que no me gusta) ... "yo para ser feliz quiero un camiónnn"

Feliz de estar en Puerto Madryn antes de lo previsto, me tomé el día con tranquilidad para informarme de lo que podía hacer, y planear ir a ver a las orcas. Y por muy difícil que pareciera conseguir verlas, ya que no estaba garantizado el avistaje, pude contemplar durante una hora cómo 4 orcas merodeaban la orilla de la playa, mientras los lobos marinos yacían plácidamente sus cuerpitos al sol, desprevenidos de la presencia de sus depredadores. Como en un documental del National Geographic (un poquito de imaginación, hombre!!!) . Nos dijeron que tuvimos mucha suerte, ya que normalmente no se las veía durante tanto rato seguido...


Orcas merodeando


Mírales qué majas, acercándose a los lobos marinos...

También pude ver a una pequeña colonia de pingüinos magallánicos, muy majicos todos ellos, fiemando al sol, sin inmutarse frente a nuestra presencia...


Esos cuerpos serranos de los lobos marinos


"Qué asgutico se está al sol"


Así, feliz, emprendía de nuevo mi marcha hacia el norte. Una vez más me puse en la carretera a ver si alguna alma caritativa me llevaba... y encontré a otro camionero que me acercó hasta Santa Rosa, desde donde pude coger un bus a Córdoba. El día fue destroy total: 10 horas en camión, 3 de espera en la terminal de buses y 8 en el bus hasta Córdoba. El día de hoy no ha sido más que para comer y echar una siesta reconstituyente de esas que hacen historia (y de las que te levantas albardada perdida). Mañana de visita a un par de lugares cercanos a la ciudad y... a ver qué más me depara esta ciudad!


Y mientras espero el reencuentro con Arcadio en Buenos Aires de nuevo, tengo que confesar que... lo echo de menos un poquito (pero como él no leerá esto nunca, mi orgullo quedará intacto por el resto de mi vida, jajajaja). Nos vemos pronto en Buenos Aires Arcadio para una buena joda!!!! lo sabes!

sábado, 12 de marzo de 2011

De paseo por la patagonia

"Venga a Bariloche y todo su dinero derroche" . De este modo bauticé a esta ciudad con la que volvíamos a entrar nuevamente a Argentina. Ciudad sin mucho que ver, con unos precios escandalosos para todo, pero con unos alrededores muy bonitos. Junto al Parque Nacional Nahuel Huapi, por el cual hicimos una excursión en bici de unos 33km, si mal no recuerdo, bordeando lagos y paisajes muy bonitos.


Lago Nahuel Huapi

Bariloche tenía muchas cosas por ver, pero el coste de las excursiones hacía que te decantaras por bien pocas y decidieras huir del lugar. Así que acertadamente decidimos ir a ver el cerro Tronador, al cual se llega por un paseíto entre un bosque. Mientras hablábamos de relativismo (en ocasiones nos da por conversaciones filosóficas) nos cerró la boca de un tortazo la vista que nos encontramos así de golpe. Una enorme pared sobre la cual reposaba el glaciar del cerro Tronador, cuyo nombre le viene del sonido que sale del glaciar cada vez que éste se enfada. Tuvimos la suerte de oirlo tronar (o rugir.. la cosa es que el cielo parecía que se iba a caer sobre nosotros) en 3 ocasiones, y ver 2 desprendimientos, con las sucesivas hostias de los hielos sobre la pared... increíble.


Cerro Tronador

Con unos argentinos que Arkaitz conoció, subimos by the face (and by car) hacia San Martín de los Andes, con intención de acceder al Parque Nacional Lanín, y ver de paso los "7 lagos" que hay de camino. El tiro nos salió por la culata. El acceso al parque, al ser ya casi temporada baja no era sencillo por escasez de transporte, así que decidimos sobre la marcha hacer noche sin más en ese pueblo tan prefabricado, turísticamente hablando, y probar a hacer dedo al día siguiente temprano, con el ambicioso objetivo de llegar a Esquel (como a 500 km). Hicimos dos horas dedo sin pena ni gloria, hasta que a una pareja chilena les dimos pena y decidieron cargarnos en el maletero de su pick up. Felices que nos acercaban hasta Bariloche, pasamos el día con ellos (y ya cuando comprobaron que éramos buena gente, nos pasaron al asiento delantero XD)

Tras hablar de la vida, de los modismos chilenos, del amor que profesaban a Pinochet y descubrir que los mapuches, son también personas (XDDDD) (bueno, era gente maja igualmente, jajaja), nos dejaron en la carretera en Bariloche, para seguir haciendo dedo hasta Esquel. Aquí ya no tuvimos suerte.. dos horas y no paraba nadie, hasta que milagrosamente pasó un bus que iba rumbo a Esquel.. así que levantamos la mano, pararon, pagamos y nos llevaron.

Y tras un duro día de viaje, llegamos de noche a Esquel. Pasamos un día de tranqui en ese pueblo que no tenía nada, y después emprendimos rumbo al Parque Nacional los Alerces. Acampando gratis en un camping (con baño pero sin ducha), a menos de 5 minutos del lago Futalaufquen, donde podías bañarte a una temperatura agradable y con unas vistas maravillosas. Ahí hicimos varias excursiones: al cerro Dedal, a los lagos Verde y Menéndez (donde pasamos el día con Fernanda, una argentina simpatiquísima)y al Arroyo cascada. Días tranquilos, en sintonía con la naturaleza.


Cerro el Dedal, lago Futalaufquen. PN los Alerces


PN los Alerces


Más de los Alerces

Y tras pasar volando los 3 días, llegó la hora de tomar el terrorífico bus a "El Chaltén", a unos 1100 km de distancia y con 24 horas de trayecto por la Ruta 40, así sin más. Decir que no fueron tan sufridas, ya que más de la mitad del viaje la pasé dormida en dos asientos... así que sólo fueron pocas horas de dura agonía.

Emocionada que estaba por llegar al Chaltén y sentir la pura esencia patagónica, bajamos del bus a las 00:30, con frío y lluvia. Mierda. Conseguimos un alojamiento (yo por mis santos ovarios que dormía esa noche en colchón) y al día siguiente lo tomaríamos de tranqui y pensar cómo nos lo montábamos en aquel lugar. El día amaneció gris feo, lluvioso y con un frío que sólo desaparecía cuando llevaba todas las prendas de ropa existentes en mi mochila (camiseta manga corta, manga larga, chaqueta, jersey, forro polar y chubasquero, eaaa). Día de mierda mierdísima, donde del cielo sólo veías las gotas y unas nubes grises. Pero lo pasamos bien con la gente del hostal. No te podías permitir el lujo de ir a tomar ni un chocolate caliente porque el pueblo era jodidamente caro (y eran dos malditas calles, no te daba ni para pasear).

La previsión meteorológica era que "mejorará el jueves algo. No creo que llueva. Lloverá por la mañana pero a la tarde bueno. Mañana hará un día de mierda, para qué te voy a mentir. Mañana jueves mejora, y el viernes mucho mejor". Así que después de las múltiples opiniones que nos dieron sobre el tiempo, decidimos el jueves ir al Cerro Torre con peor tiempo, y el viernes al Fitz Roy. Y bien, el jueves amaneció feo gris, pero percibías los rayos del sol! hasta trocitos de cielo azul en el cielo. Así que nos calzamos las zapatillas y vestidos, emprendíamos la marcha con la esperanza en la mochila metida. Pero visto el tiempo, la esperanza se piró por patas diciendo "aquí os quedáis pringaos". No nos llovió prácticamente nada en el camino (una excursión bastante tranquila de 3 horas de ida), pero el cerro Torre estaba tras unas nubes grises, que terminaron dando al lugar una similitud a Mordor. No obstante, nos maravillamos con el glaciar del Torre y la laguna Torre con sus pequeños icebergs. Paseamos un ratico por los alrededores, con la esperanza de que despejara algo. Ilusos. Lo único que cambió fue el viento, que pasó a huracanado en cuestión de minutos. Os juro que pensaba que me iba a mandar a tomar por el orrrrrto.



Tras las nubes, el cerro Torre se encontraba...

Mientras me agachaba por el suelo para no salir despedida en una de las ventoleras me preguntaba "y si salto al aire, me llevará hasta el Chaltén?", os juro que en la vida había sentido nunca antes esa potencia en el viento. Cabizbajos nos volvimos al Chaltén de nuevo. Lo pasamos bien, una paseíto agradable, pero no conseguimos ver al cerro Torre. Lo que nos dejaba como esperanza el día de mañana. Como mejoraba, pensamos en que si hacía el suficiente buen día, iríamos primero al Fitz Roy y volveríamos al cerro Torre para verlo sí o sí.

Y al día siguiente amaneció un día espectacular-espectacular. Así que la esperanza se metió solita en la mochila contenta diciéndome "venga, arréa que esos dos nos esperan". Emprendimos contentos rumbo al Fitz Roy. Visualizábamos su silueta tras una ligera nube blanca, pero se veía. En el camino conocimos a Alicia y a Maite, dos vascas más majas que la hostia (XD) con las que terminamos pasando el día. Decir que de lo mejor que nos pasó en la ascensión fue habernos encontrado así sin más, de golpe a Iwona y Piotrek, nuestros queridísimos polacos! otra vez la vida hacía posible volvernos a encontrar, si ya lo sabía yo!

Y tras la emoción del reencuentro, llegamos. No tengo palabras para describir lo que fue la llegada al Fitz Roy. Una pendiente pedregosa de una hora era lo que nos faltaba, y ya perdimos la vista del Fitz Roy. Y de repente, se iban viendo las cimas.. hasta que así sin más, el cerro te fulmina las retinas diciéndote de manera imponente "aquí estoy". Y mientras se te abre lentamente la boca, no te ha dado tiempo para darte cuenta de que te acabas de cagar encima. Bestial, brutal, maravilloso. El Fitz Roy es una mole que te deja sin palabras, a la cual no puedes dejar de mirar, hipnotizada por su belleza. Almorzamos allá los 4 frente al Fitz y a la laguna 3. Y cada vez que lo contemplabas, te quedas absorta por esa maravilla del mundo.


Primer encuentro con el señor Fitz Roy


Sin palabras...

El día seguía bueno y como nos quedaba una caminata maja hasta el cerro Torre, decidimos ponernos las pilas y abandonar aquel maravilloso lugar, para ir en busca de otro. Era el día! caminamos 3 horas más hasta llegar de nuevo al sendero que ya habíamos conocido el día anterior. Y ya según miramos en la dirección correcta se vislumbraba orgulloso el cerro Torre, dejándonos disfrutar de su belleza. Caminamos hacia él, viendo cada vez como aumentaba en tamaño según nos íbamos acercando. Y por fin llegamos a la laguna Torre, donde en la práctica soledad disfrutamos del Torre para nosotros. Precioso.


Por fin con el cerro Torre

Y como ya estábamos apurándole mucho a las horas de sol, con penita decidimos volver al Chaltén. A cada rato volvía a girar la cabeza para contemplar toda aquella bestialidad. Hasta que definitivamente, tuvimos que despedirnos del Torre y del Fitz. El día había sido duro, muy duro. 12 horas en total, y aproximadamente 10 de caminata. Pero lo volvería a repetir para contemplar todo aquello sin duda...

Molidos regresamos al hostal, donde volvimos a encontrar a nuestros polacos del corazón, con los que volvimos a ponernos al día con nuestras vidas, nuestros viajes, comida y risas. Y ya a las 12 de la noche todos muertos decidíamos volver a sobar. Yo estaba más muerta que viva, y al día siguiente nos levantábamos temprano para ir hacia el Calafate. Decidimos hacer dedo para evitar pagar el pasaje... y como tenemos más suerte que un tonto, en 5 minutos nos levantaron dos ingleses que llevaban coche y nos trajeron hasta el Calafate. Y aquí andamos. Reencontrándonos de nuevo con Polonia y mañana ir rumbo al Perito Moreno, otra vez más.

Maravillada con estas tierras que te dejan sin palabras y hacen que te entren ganas de llorar de ver tanta cosa bonita...