jueves, 24 de febrero de 2011

Por Chile, entre la región de los lagos y Chiloé

En cuestión de segundos eliminamos a Temuco del itinerario y emprendimos rumbo a Pucón. La lluvia nos dio la bienvenida con mucho gusto, para así poder comprobar el grado de impermeabilidad de nuestra carpa, dejando claro que tiene pequeñas fugas pero sin mayor importancia.

Pucón es un pueblito megarecontraturístico (me gustaría poder ponerle más prefijos para indicar la cuantía del visitante) que hace que te repela sobre la marcha un poco por la cantidad de gente que hay, pero los alrededores merecen la pena sin duda. Además pudimos volver a coincidir con Eylín, quien estaba con una pareja (Rodrigo y Cote) y el hijo de ella (Martín! obesoooo jajaja). Muy amablemente nos acogió en el jardín de su casa, donde pudimos acampar y pasar varios días en la agradable compañía de estos 4 majísimos chilenos. Nos acercamos a Lican Ray, el Parque Nacional Huerquehue (toda una aventura ir con silleta de niño, jajaja), a las termas Los Pozones (donde me cocí cual huevo en unas aguas hirviendo), a los ojos del Caburgua (aaaaah! qué maravilla de lugar, una pena no poder bañarse en esas congeladas aguas de colores) y al Parque Nacional Villarrica (donde el día salió nublado y no pudimos ver más que 5 minutos al volcán Villarrica).

Todo increíble! la estancia, las cenas (que eran como para alimentar a todo el pueblo, jaja), los paisajes y la compañía. Muchas gracias por todo!
a ver si podemos encontrarnos en las Torres del Paine Eylín!


PN Huerquehue. Volcán Villarrica de fondo


Cociéndome en las termas


Ojos del Caburgua


Con Eylín en el PN Villarrica


Vislumbrando el lago Villarrica


Por fin te dejas ver, maldito!

Tras Pucón emprendí sola a Puerto Varas. Arkaitz decidió ir a dedo y como anunciaban lluvias, yo pasaba de mojarme mientras esperábamos a que nos cogieran. Supuestamente nos encontraríamos en el pueblo después, pero debido al sueño profundo de Arkaitz y a que no le cogieran a dedo (le faltaba la hermosa joven que haría parar a cualquier coche, es decir, yo.. quién sino?), pues se tuvo que quedar otro día más en Pucón, y terminar viniendo en bus. Así que disfruté de las maravillas del lugar en soledad. Puerto Varas es un pueblito con herencia germánica, debido a las colonias alemanias que hubo tiempo atrás. Pueblito bastante agradable, a orillas del lago Llanquihue y con la espectacular vista del volcán Osorno. Precioso! me tiene absorta ese maldito volcán.

Me acerqué también a Frutillar, otro pueblito a orillas del mismo lago, con la misma herencia germana y con vistas a ese maravilloso volcán nevado. Lugar muy tranquilo y majico, donde ponerse hasta el culo de alfajores, Kuchen (tortas de miles de sabores), Cuchuflis (canutillos rellenos de manjar) y empanadas.


Frutillar

Y ya una vez reunido el equipo en Puerto Varas, marchamos a ver la laguna verde (que parecía una maldita poza de agua estancada más bien..), los saltos de Petrohué (lugar espectacular-espectacular. Precioso. Las vistas del río tenían un color impresionante) y el lago "Todos los santos" donde hicimos una caminata para poder tener unas vistas increíbles del lugar.


Saltos de Petrohué y el volcán Osorno


Lago Todos los Santos


Mi amado volcán y yo

Después proseguimos hacia Chiloé. Llegamos a Castro, donde nos hospedó en el jardín de su casa una familia majísima. Allá conocimos a 4 chilenos y una chica de Almería.. majísimos todos. Pasamos con ellos el día, alquilando una barca para dar un mini paseo y después cenamos "curanto" (un plato muy contundente de papas, longaniza, tomate con cebolla y maldito culantro, pollo, mejillones del tamaño de la palma de mi mano y almejas), un plato típico de la zona, cocinado por uno de los hombres que nos hospedaba. Muy rico y muy agustico la cena, la verdad. La familia entera es majísima y además había dos chuchos molones (China y black). Hicimos tan buenas migas con ellos que nos alojaron en una "habitación" por el mismo precio (un colchón blando que te levantabas al día siguiente con dolores cervicales) las dos últimas noches, y ya la última diciéndonos que si nos quedábamos más días ya ni pagábamos, que éramos amigos, jajajajaja. Increíbles!



Desde Castro nos acercamos al Parque Nacional Chiloé y la isla de Quinchao, donde vimos los preciosos pueblitos de Achao y Curaco de Vélez, con esas casitas tan típicas y bonitas de Chiloé...


Y tras 4 días en Castro, nos hemos venido al norte de Chiloé, a Ancud, desde donde pretendemos acercarnos hoy a una pingüinera con suerte (sino otro día), y mañana ir a Duhatao, lugar del que nos han hablado maravillas.

Con Chiloé como última parada chilena, nos vamos despidiendo de este caro país (aunque volveremos!), para en cuestión de pocos días volver a la enorme y maravillosa Argentina, la cual nos queda tanto por ver todavía. Y con muchas ganas de recorrer otra vez más la patagonia...sí po, cachay?

jueves, 10 de febrero de 2011

De vuelta en Chile, cachay?

Conseguimos llegar a Mendoza con 6 horas de retraso. El maldito autobús que salía a la 1 de la mañana no llegó hasta las 7 de la mañana a la terminal debido a algún problema técnico, lo cual hizo que tuviéramos que pasar las horas tirados en la calle, intentando conciliar el sueño sobre las mochilas. Yo conseguí echar una cabezadita a costa de crearme una hernia discal. Qué más le podía pedir a aquel día, cuando horas atrás el almuerzo me sentó mal y terminé vomitando 3 veces en el centro comercial contiguo a la terminal (la tercera, dentro de una papelera... es lo que tiene no llegar al baño. Eh! pero con mucho arte, sin ensuciar!) y además, tener que esperar 6 horas más... sin contar con las 14 horas de viaje que nos aguardaban.

Pasamos casi una semana en Mendoza, esa ciudad donde se hizo el sol. El calor insoportable hizo que las ganas de ver la ciudad fueran nulas (dicen que había una parque bonito, pero nunca lo conocí jajaja) y no pisáramos prácticamente la ciudad. Mucha vida de hostal, amando a Luca (el perro loco del hostal) y hasta cenando un día con la gente del hostal una paella que se curró Arkaitz (que sin mi indudable ayuda removiendo no hubiera podido hacerse realidad). Cómputo de horas dormidas en el hostal de unas 5 diarias, ni con ventilador se podía! pero mereció la pena enormemente. Nos reencontramos con los franceses que conocimos en Cafayate (con los que fuimos a un par de bodegas a degustar vino... mmmm) y con mis amados polacos, Iwona y Piotrek. Qué bueno volver a veros, nos volveremos a ver de nuevo por Argentina, así tiene que ser (ALE ZUCAAAAA! jajaja). Sin olvidarnos de ese gran reencuentro con Sherpa y dos de sus amigos (Dani y Miguel).. qué bueno haberte visto! somos más chulos que un ocho quedando en Argentina. No nos vemos apenas allá, pero quedamos en Mendoza, jajajaja. Suerte con el ascenso del Aconcagua! nos vemos por Villanua!



En el camping con Iwona y Piotrek, haciendo la cena


Reencuentro con Sherpa... Gora Villanua!


La súper paella hecha en parrilla XD

Y también conocimos a 3 argentinos relocos (Lucas, Matías y Diego) con los que pasamos un día en las termas de Cacheuta. Y después terminamos con ellos en Uspallata, un pueblito sin mucho que decir y donde estrenamos nuestra tienda de campaña (la cual compramos para economizar el viaje porque.. madre el precio de los hostales). Grandes! nos vemos por Buenos Aires a la vuelta!


En Uspallata con Lucas, Diego y Matías

Siendo Uspallata nuestro último destino en Argentina (por el momento), nos dirigíamos rumbo a Chile con la idea de hacer dedo hasta Santiago de Chile. Así que anduvimos a la mañana siguiente 2 km rumbo a la aduana, donde había cientos de camiones, esperando (deseando, anhelando...) que algún solidario camionero, de esos que brillan por su bondad y buen hacer, nos transportara hasta la capital chilena. Y fue de este modo como apareció Claudio en nuestras vidas, cual ángel descendiendo del cielo bajo un rayo de sol y un halo de luz sobre su cabeza. El tipo nos llevaba hasta Santiago así sin más de buena onda. Claudio, nuestro salvador, nuestro camionero particular transportador. Además de ser un tipo recontrasimpático, se enrolló muchísimo, parando a mitad del trayecto para sacar unas fotos al Aconcagua, sin olvidarnos que terminamos comiendo en su casa. Claudio, te profesaremos amor eterno por el resto de nuestras vidas!!!! muchas muchas muchas gracias por todo. Y hacer público que viajar en camión... CHANA MOGOLLÓN



Con el Aconcagua de fondo


Rumbo a Chile en el camión...

Y de este modo tan peculiar y molón llegamos a la gran urbe. Y según bajamos del camión fue decir "noooooooooo más calor nooo". Qué calor hacía par diez! pero al menos, las noches eran frescas y se podía dormir a pierna suelta (hice duros intensivos para recuperar las horas de sueño maldormidas que llevaba sobre la mochila). Santiago a mí no me dijo nada en especial...y lo bueno fue que pudimos reencontrarnos con Eylín (a quien conocimos en la isla del sol, en Bolivia), día en una piscina by the face, para terminar contemplando el atardecer santiagueño con unas papas y unas chelas en un mirador... muy copado! un gusto Eylín haberte encontrado de nuevo.. nos vemos en Pucón, seguro!

Después yo huí (porque no tiene otro nombre mi acto) hacia Valparaiso, y Arkaitz se quedó dos días más en Santiago. Decir que Valparaiso es precioso! me ha encantado. Declarado Patrimonio de la Humanidad (y con motivo), con casas preciosas multicolores, habitada por miles de millones de gatos (sabíais que los gatos provienen de Valparaiso?), donde las paredes hablan y una pasea maravillada mientras lo recorre. Como para quedarse a vivir aquí! mención especial a La Sebastiana, la casa donde vivió Pablo Neruda. Maldito poeta, yo quiero una casa así!


Valparaiso


Valpo in my heart!



Y para seguir dejando libres nuestros sueños, por un momento pensamos en poder llegar a la isla de Pascua desde Valpo, a través de un barco de la armada por un módico precio, por lo que nos dijeron. Pero allá se quedaron nuestros sueños, junto al piso. La isla de Pascua para quien pueda pagar el pasaje. El resto de mortales nos contentaremos con una réplica accesible en el puerto de Valpo de un Moai.Con tiempo, la hora y día exactos, con el contacto preciso, tal vez se hubiera podido realizar, pero... no importa. Y como esta aventura no es estática y los imprevistos (posibles productores de simples frustraciones por no llevar a cabo algunos deseos) a veces suceden, decidimos proseguir con nuestro camino rumbo a Temuco.


Moai bateko...

Y en un abrir y cerrar de ojos me digo "cuánto llevo viajado a mi espalda y qué rápido ha pasado". Sin darme cuenta de todo lo que he visto, vivido, conocido.. pero frotándome las manos por todo lo que se avecina.

El periplo continua...

martes, 25 de enero de 2011

Ché boludo, vi'te?

Abandonamos San Salvador de Jujuy y nos pusimos rumbo a Purmamarca. El festival reagge de Tilcara nos llamaba a gritos y allá fuimos. Purmamarca era un pueblito muy bonito y tranquilo, donde quedarse a pasar varios días sin problemas, a pies del bonito cerro de los 7 colores, que a mí desde hace tiempo me tenía prendada y lo conseguí ver por fin.


Cerro de los 7 colores

Desde Purmamarca nos acercamos hacia Tilcara, otro pueblito donde estaba el famoso festival. Como en tiempos de la juventud, nos pertrechamos de un mal vinacho y cocacola... y se hizo la luz! Kalimotxo instantaneo al viejo estilo pamplonica. Era como estar en un Nafarroa Oinez... gente por todo el pueblo, vinocervezaronfernet, baños portátiles (pero aceptables) y una área grande donde escuchar la música, hablar y bailar. Conocimos gente muy maja, desde con quienes compartes conversaciones interesantes, los peculiares para darles de comer aparte y quienes te intentan robar el vaso cuando se han acabado ya todos... pero lo pasé muymuymuy bien. Como para repetir, sin duda.

Con un poquito de pena abandonamos después Purmamarca, y fuimos rumbo a Salta. Ciudad que no tiene nada en especial más que calor, calor y calor. Y conseguí por fin comprarme zapatillas! quise hacerles a las viejas un bonito funeral, pero no me daba el presupuesto. Os llevaré siempre en mi corazón... (agur eta ohore!)



De camino a Cachi

Para seguir con la ruta por el norte de Argentina, proseguimos hasta Cachi, un pueblito blanco, bonito y muy tranquilo también. Nos alquilamos unas bicis para dar un paseo por los alrededores y huimos del festival que se avecinaba... más por mí que por el deseo de Arkaitz. Y fuimos rumbo a Cafayate. No había transporte directo Cachi-Cafayate, siendo la forma más segura retroceder a Salta y de allí, coger un bus a Cafayate. Pero preferimos jugárnosla y ver la que se avecinaba. Cogimos un bus hasta Molinos, desde donde tendríamos que conseguir por nuestra cuenta transporte (ya fuera a dedo o por alguien del pueblo) para atravesar los 50 km, por lo menos, que nos separaban hasta Angastaco. Desde allá todo sería más fácil para llegar a Cafayate. Yo cruzaba los dedos para que aquella ida de olla que habíamos tenido no saliera como el día de Tilali ("Tilali 2 a la argentina" no no noooooo.. antes muerta que sin silla).


Cachi

Nos pusimos a hacer dedo junto a una pareja de franceses muy majetes, y tuvimos más suerte que un tonto, porque nos cogieron en menos de una hora. Y aquí se hizo el espíritu viajero, qué sentido tenía venir a Latinoamérica para que te transporten en el asiento de atrás de una pick up?. "Os importa viajar detrás con todas las maletas?". Así que Arkaitz y yo nos metimos en el maletero con el equipaje de los del coche,
de los franceses y nuestras mochilas(los navarricos somos la mar de majos y dejamos a los franceses ir sentados como personas en el asiento trasero).

Disfrutando del paisaje árido, con el pelo bailando al viento y sonriéndole a la vida porque lo habíamos conseguido. Suena bien? bueno, eso debiera haber sido. La realidad fue que tuvimos que hacer el tetris con las maletas para poder ubicarnos, comiendo todo el polvo que levantaba la pick up en el camino árido y yo terminé mareadísima. Juro que pensé que iba a vomitar pero al menos pensaba "bueno, me basta con sacar la cabeza y echar la pota en el camino.. no mancharé nada". Hubiera sido divertido que hubiera sucedido mientras adelantábamos a los coches que no nos cogieron a dedo.... una justa venganza que nunca sucedió.


Listos para morir en el maletero...

Pero mereció increíblemente la pena. Nos acercaron hasta San Carlos (a sólo 20 km de Cafayate) y paramos a ver un rato el precioso paisaje que rodeaba Angastaco. Brutal. Lo mejor fue cuando salieron todos del coche y se reían todos de mí porque tenía más arena encima que el desierto del Sahara.. a eso se le llama "morder el polvo"


Saharaui feliz de conocer Argentina


Paisaje de Angastaco

Y desde San Carlos cogimos un "remis" (un coche al que le pagas y te lleva al fin del mundo) hasta Cafayate. Para celebrarlo a lo grande, nos fuimos a cenar con los franceses y terminamos bebiendo vino del lugar... y tanto nos gustó, que dejamos a Cafayate sin vino "pecado". Al día siguiente pensábamos ir a las bodegas de vino que hay en el pueblo, a degustar by the face vino.. pero mi resaca me dijo "y un huevo". Así que lo pospusimos para otro día.
..

Cafayate me enamoró. Tanto por la tranquilidad, los alrededores increíbles que tiene y por la gente que conocimos, que lo pasamos muy bien. Visitamos la quebrada de las conchas, un lugar increible de preciosas formaciones rocosas de muchos colores... me encantó (no tanto el sol que abrasaba como si fuera a dejar de brillar por siempre)


La Punilla



La punilla



Los castillos







Mirador 3 cruces

También me acerqué a los medanos. 12 km a pata entre ida y vuelta para poder pasear en total soledad por las dunas. Eso sí, bien pertrechada por dos perros (Pulgas y Garrapata para los amigos)... todo majos cuando me vieron se me acercaron y me acompañaron en toda la aventura.


En los medanos

Por último, hicimos la excursión de las "7 cascadas" (en la que sólo se pueden ver 3, por qué estafan?). Un paseo de tranqui en busca de cascadas. Bonito. Y lo mejor, la lluvia que nos pilló de vuelta. Al menos esta vez no terminé escurriendo mis bragas...



Última cascada

Y lo mejor de este lugar? nuestro alojamiento con una familia, que tiene un "jardín" enorme donde se puede acampar. Se asemeja bastante a una granja por la cantidad de animales que hay. 6 perros (una en celo... festival del humor!!!!), 5 gatos y gallinas.... brutal! y nuestra habitación.. asemejándose a un zulo, jajajajaja.

Ahora estamos en Tafi del Valle (un pueblito rodeado de verdes montañas) y mañana partiremos rumbo a Mendoza, donde en teoría me junto con Sherpa... un colega de Villanua. Así que con muchas ganicas... una triunfada vamos!

Argentina... cuánto amor le profeso!!! Por sus empanadas, alfajores (bárbaros) y por sus argentinos (con sus mates como extensión de la mano). Como para quedarse a vivir en este país!

miércoles, 12 de enero de 2011

Adiós a Bolivia, Bienvenidas Chile y Argentina

Conseguimos salir de La Paz sanos y salvos. No hubo piquetes, ni nadie quemó nuestro bus como reclamo a los esquiroles. Llegamos a Cochabamba donde Carlos, un amigo de los aitas, nos hizo un poco de guía (cultural, pero sobre todo gastronómico). La ciudad en sí no tiene nada, pero aprendimos un juego típico... los dados! muy divertido. Gracias Carlos por todo!

En Cochabamba podía percibirse el ambiente calentito producido por el Gasolinazo, así que decidimos salir de la ciudad hacia Sucre. Puestos a quedarnos atrapados en una ciudad, preferíamos irnos. Y lo conseguimos! pero ya una vez en Sucre, se empezó a desatar ciertamente el caos (CHAOS A.D!) en Bolivia: manifestaciones, fuegos y vuelos de piedras a diestro y siniestro. Pero en Sucre se respiraba paz y tranquilidad. Ciudad muy blanca, bonita y limpia. Aquí pasamos como 4 días, pero que prácticamente no salíamos del hostal más que para comprar comida, jajaja. Conocimos a José Ramón, un cántabro; a Iwoona y Piotrek, dos polacos, y a Mariela, una Argentina. Estuvimos juntos en Sucre, pasando la nochevieja juntos. Muy a gusto, y muy majetes todos. La cena de nochevieja la pasamos con la gente del hostal, muy agusto la verdad.


Todos junticos, ea!

Y ya después fuimos rumbo a Potosí con Iwoona, Piotrek y Mariela, la ciudad a mayor altitud del mundo, a 4060 msnm. Aunque ya estábamos súper aclimatados a las grandes alturas bolivianas, seguía costando respirar. La ciudad preciosísima, muy colorida. Aprovechamos para conocer cómo se trabaja en la mina, en el famoso Cerro Rico. A ratos un poco angustioso por lo que costaba respirar, y la verdad... que ese trabajo es como la esclavitud... duro (muy duro) y con salarios de mierda.


Por las calles de Potosí


Potosí


Minero del Cerro Rico

Una vez más, tocaba volver a separarse. Los polacos se fueron por su cuenta y nosotros continuamos con Mariela rumbo a Tupiza. Iwoona y Piotrek... nos vemos por Argentina, seguro! Desde Tupiza pillamos ya la excursión de 4 días por el Salar de Uyuni. No tengo palabras para describir cómo han sido estos 4 días. Viendo paisajes increibles (el maldito salar es una pasada, te deja maravillada... precioso, de verdad), muchas risas también con Julia y Laura, otras dos argentinas que estuvieron esos 4 días con nosotros. Viendo el salar de Uyuni, varias lagunas (Chañape, Hedionda, Honda, Colorada, Verde...), vicuñas y flamencos... qué majos!!! tengo que decir que de entre todo lo que he visto en Bolivia, he alucinado con esta excursión. Maravillada quedome! Después de recorrer casi 600 km, abandonábamos Bolivia, y del mismo modo a Mariela, con la que estuvimos más de una semana. Hasta la vista!


Montañitas de sal


Ainnnssss


Libre!


A tomar por el orrrrrrto Arcadio


Laguna Chañape


Laguna Hedionda


Laguna Colorada

Y así, proseguimos con nuestra aventura... a conseguir más sellos de entrada y de salida, sumando el de Chile! visita fugaz a San Pedro de Atacama. Ya se notaba una diferencia en la gente, de lugar... y en el precio. Madre mía, si me sentía como en Pamplona pagando a precio europeo. Tras 5 meses de "bajo presupuesto" llegó Chile a nuestras vidas. Mientras pagas el alojamiento o la cena en el bar, oyes el susurro del viento que te dice "maaaanos arriba, esto es un atraco". Y es ahí cuando te acuerdas de Bolivia, qué bonitos recuerdos. Valió la pena sufrir la hostilidad de los locales, aunque fuera por un módico precio.

En San Pedro de Atacama estuvimos dos días sólo. Lo que ofertaban se asemejaba bastante a lo que vimos por el Salar de Uyuni, o era un atraco a mano armada. Así que decidimos alquilarnos por nuestra cuenta una bici para recorrer el Valle de la Luna, que fue muy bonito, e ir a la laguna Cejar (o Cejas), donde puedes flotar como en el mar muerto de la cantidad de sal que tiene el agua.... brutal bañarse ahí!Y también fuimos al Salar de Atacama. Diferente al de Uyuni, pero bonito a la vez.


Por el valle de la Luna


En el salar de Atacama

Y así le decíamos hasta pronto a Chile (pero volveremos!). Nos marchamos al norte de Argentina... rumbo a San Salvador de Jujuy. Ciudad que no tiene nada... mucha vida en la calle y miles de comercios. No obstante, pinta que tiene alrededores majicos. Y hemos encontrado para este sábado que viene un festival de reagge... a ver cómo pinta!

Y como en este tipo de viaje a lo guarro no podía faltar, mis zapatillas desde La Paz empezaron a tener un diagnóstico grave. Sendas rajas fueron apareciendo en cada una de ellas, aumentando su tamaño con el trascurso de los días. Salvo que ya su estado comenzaba a ser lamentable, mejorando su nivel de absorción de agua. Mierdamierdamierda... contaba con que mi mochila iba a estar siempre sucia (además, siempre puede sumarse todavía más mierda, es increible!), con que pudiera quedarme sin ropa limpia (tener que recurrir al bikini y a calcetines usados... mmm, no tiene precio) y con situaciones inverosímiles. Pero no con tener que comprarme unas malditas zapatillas... y no encontrar ninguna!

Creo que si me pongo con una boina en la calle a pedir dinero... me subvencionan la estancia en Argentina, tendré que valorarlo...

lunes, 27 de diciembre de 2010

Por tierras bolivianas

Parecía un milagro poder llegar a Bolivia. Conseguimos cruzar la frontera peruana sin problemas, aunque eso sí, la entrada en Bolivia fue curiosa.. una señal en la que poder sentir la diferencia en la gente.



Mi vejiga iba a explotar, y al divisar unos "baños públicos" corrí a la velocidad de la luz. Contenta que iba fui a entrar, pero el niño que pertrechaba la entrada me vomitó "HAY QUE PAGAR!!!"... y yo que no tenía ni un maldito boliviano (me refiero a la moneda, no a los locales... que había varios) le dije "valeee, pues no meo porque no tengo dinero". Fue en este preciso instante cuando empecé a percibir la diferencia.

Dicen que Bolivia tiene las 3 "B": Bueno, Bonito y Barato. Pero yo he mejorado la frase. Bolivia tiene las 3 "B" y la "H": Bueno, Bonito, Barato y Hostilidad. Madre mía qué gente más borde y seca. Y luego hay personas que osan decirme que yo soy borde. Venga por favor, si en comparación soy un terroncito de azúcar. Aunque hay excepciones claro. Dos de cada 1500 bolivianos no fueron intervenidos quirúgicamente de pequeños, para la extracción de esos músculos faciales que permiten curvar los labios... e incluso pueden llegar a ser amables!

Nuestro primer destino fue la increíble isla del sol, en el Titicaca. Qué maravilla de lugar, era como para hacerte una casita con vistas al lago.. qué remanso de paz y tranquilidad. Eso sí, te sacan entradas a pagar en mitad del camino así sin más. Menos mal que no cobran por respirar! malditos substractores de dinero. Tuvimos el placer de compartir la estancia con Eylín y José, una chilena y un argentino recontrasimpáticos. Cuántas risas y qué agusto estuvimos. Nos vemos en Santiago y Buenos Aires... fue todo un gusto!



Lago Titicaca desde la isla del sol




Caminante no hay camino, se hace camino al andar...


Abbey road boliviano

Después de dejar la hostilidad del lago Titicaca, fuimos rumbo a Sorata. Llevamos más expectativas de lo que encontramos allá, pero nos sirvió para estar de relax y escuchar tormentas brutales nocturnas. Es posible que pueda caer tanta agua del cielo? y dejar a todo el pueblo sin electricidad durante horas? jajajaja.


Familia que no tiene espacio suficiente para tender XD

Llegamos también a la capital. Un vistazo general a la ciudad te deja el color rojo del ladrillo impregnado en las retinas... toda La Paz es así, dando una sensación de monotonía. Salvo en el centro. Una plaza central majica, con alguna calle colonial y edificios bonitos. Visitando la ciudad, el mercado de las brujas, museo de la coca (muy interesante, por cierto) y demás.


Compre su llamita de la suerte en el mercado de las brujas!


Palacio presidencial


Calle Jaén, La Paz

Aprovechamos un día para hacer una excursión en bici por la "carretera de la muerte". 67km cuesta abajo. Increíbles vistas e increíble el camino... qué miedo que tenían que pasar los coches cuando se cruzaban de frente, a ver quién es el valiente que da marcha atrás sin caerse por el precipicio...


El que no pite no pasa no pasaaaa


Equipo actimel survivor!!!

Y las navidades las pasamos por separado. Arcadio se fue 3 días para ascender el Huayna Potosí, y yo en un principio me iba a ir a la selva. Pero se me truncaron los planes y me pudrí en La Paz. Así que me busqué un poquito la vida, viendo cosas que me faltaban y haciendo una excursión al Chacaltaya (5400 m.) y al Valle de la Luna. Muy bonitos!


Chacaltaya de fondo. Sentís el frío?


Valle de la Luna



Y ahorita el gobierno boliviano ha lanzado el "Gasolinazo". El precio de la gasolina se ha duplicado debido al contrabando generado por el bajo costo de los combustibles con relación a otros países. Hay un ligero caos en los medios de transportes. Hay quienes ya se han adaptado a la situación duplicando los precios de los pasajes, y hay quienes han decidido manifestarse. Por suerte hemos conseguido pasajes a Cochabamba, eso sí... más caritos. Ante situaciones extremas, hay que sacar tajadita.

Conseguiremos llegar a Cochabamba? encontraremos piquetes que quemen los buses? quién sabe... sea lo que sea, le seguiremos cantando a la vida!