Abandonamos San Salvador de Jujuy y nos pusimos rumbo a Purmamarca. El festival reagge de Tilcara nos llamaba a gritos y allá fuimos. Purmamarca era un pueblito muy bonito y tranquilo, donde quedarse a pasar varios días sin problemas, a pies del bonito cerro de los 7 colores, que a mí desde hace tiempo me tenía prendada y lo conseguí ver por fin.

Cerro de los 7 colores
Desde Purmamarca nos acercamos hacia Tilcara, otro pueblito donde estaba el famoso festival. Como en tiempos de la juventud, nos pertrechamos de un mal vinacho y cocacola... y se hizo la luz! Kalimotxo instantaneo al viejo estilo pamplonica. Era como estar en un Nafarroa Oinez... gente por todo el pueblo, vinocervezaronfernet, baños portátiles (pero aceptables) y una área grande donde escuchar la música, hablar y bailar. Conocimos gente muy maja, desde con quienes compartes conversaciones interesantes, los peculiares para darles de comer aparte y quienes te intentan robar el vaso cuando se han acabado ya todos... pero lo pasé muymuymuy bien. Como para repetir, sin duda.
Con un poquito de pena abandonamos después Purmamarca, y fuimos rumbo a Salta. Ciudad que no tiene nada en especial más que calor, calor y calor. Y conseguí por fin comprarme zapatillas! quise hacerles a las viejas un bonito funeral, pero no me daba el presupuesto. Os llevaré siempre en mi corazón... (agur eta ohore!)

De camino a Cachi
Para seguir con la ruta por el norte de Argentina, proseguimos hasta Cachi, un pueblito blanco, bonito y muy tranquilo también. Nos alquilamos unas bicis para dar un paseo por los alrededores y huimos del festival que se avecinaba... más por mí que por el deseo de Arkaitz. Y fuimos rumbo a Cafayate. No había transporte directo Cachi-Cafayate, siendo la forma más segura retroceder a Salta y de allí, coger un bus a Cafayate. Pero preferimos jugárnosla y ver la que se avecinaba. Cogimos un bus hasta Molinos, desde donde tendríamos que conseguir por nuestra cuenta transporte (ya fuera a dedo o por alguien del pueblo) para atravesar los 50 km, por lo menos, que nos separaban hasta Angastaco. Desde allá todo sería más fácil para llegar a Cafayate. Yo cruzaba los dedos para que aquella ida de olla que habíamos tenido no saliera como el día de Tilali ("Tilali 2 a la argentina" no no noooooo.. antes muerta que sin silla).

Cachi
Nos pusimos a hacer dedo junto a una pareja de franceses muy majetes, y tuvimos más suerte que un tonto, porque nos cogieron en menos de una hora. Y aquí se hizo el espíritu viajero, qué sentido tenía venir a Latinoamérica para que te transporten en el asiento de atrás de una pick up?. "Os importa viajar detrás con todas las maletas?". Así que Arkaitz y yo nos metimos en el maletero con el equipaje de los del coche, de los franceses y nuestras mochilas(los navarricos somos la mar de majos y dejamos a los franceses ir sentados como personas en el asiento trasero).
Disfrutando del paisaje árido, con el pelo bailando al viento y sonriéndole a la vida porque lo habíamos conseguido. Suena bien? bueno, eso debiera haber sido. La realidad fue que tuvimos que hacer el tetris con las maletas para poder ubicarnos, comiendo todo el polvo que levantaba la pick up en el camino árido y yo terminé mareadísima. Juro que pensé que iba a vomitar pero al menos pensaba "bueno, me basta con sacar la cabeza y echar la pota en el camino.. no mancharé nada". Hubiera sido divertido que hubiera sucedido mientras adelantábamos a los coches que no nos cogieron a dedo.... una justa venganza que nunca sucedió.

Listos para morir en el maletero...
Pero mereció increíblemente la pena. Nos acercaron hasta San Carlos (a sólo 20 km de Cafayate) y paramos a ver un rato el precioso paisaje que rodeaba Angastaco. Brutal. Lo mejor fue cuando salieron todos del coche y se reían todos de mí porque tenía más arena encima que el desierto del Sahara.. a eso se le llama "morder el polvo"

Saharaui feliz de conocer Argentina
Paisaje de Angastaco
Y desde San Carlos cogimos un "remis" (un coche al que le pagas y te lleva al fin del mundo) hasta Cafayate. Para celebrarlo a lo grande, nos fuimos a cenar con los franceses y terminamos bebiendo vino del lugar... y tanto nos gustó, que dejamos a Cafayate sin vino "pecado". Al día siguiente pensábamos ir a las bodegas de vino que hay en el pueblo, a degustar by the face vino.. pero mi resaca me dijo "y un huevo". Así que lo pospusimos para otro día...
Cafayate me enamoró. Tanto por la tranquilidad, los alrededores increíbles que tiene y por la gente que conocimos, que lo pasamos muy bien. Visitamos la quebrada de las conchas, un lugar increible de preciosas formaciones rocosas de muchos colores... me encantó (no tanto el sol que abrasaba como si fuera a dejar de brillar por siempre)

La Punilla

La punilla

Los castillos
Mirador 3 crucesTambién me acerqué a los medanos. 12 km a pata entre ida y vuelta para poder pasear en total soledad por las dunas. Eso sí, bien pertrechada por dos perros (Pulgas y Garrapata para los amigos)... todo majos cuando me vieron se me acercaron y me acompañaron en toda la aventura.

En los medanos
Por último, hicimos la excursión de las "7 cascadas" (en la que sólo se pueden ver 3, por qué estafan?). Un paseo de tranqui en busca de cascadas. Bonito. Y lo mejor, la lluvia que nos pilló de vuelta. Al menos esta vez no terminé escurriendo mis bragas...

Última cascada
Y lo mejor de este lugar? nuestro alojamiento con una familia, que tiene un "jardín" enorme donde se puede acampar. Se asemeja bastante a una granja por la cantidad de animales que hay. 6 perros (una en celo... festival del humor!!!!), 5 gatos y gallinas.... brutal! y nuestra habitación.. asemejándose a un zulo, jajajajaja.
Ahora estamos en Tafi del Valle (un pueblito rodeado de verdes montañas) y mañana partiremos rumbo a Mendoza, donde en teoría me junto con Sherpa... un colega de Villanua. Así que con muchas ganicas... una triunfada vamos!
Argentina... cuánto amor le profeso!!! Por sus empanadas, alfajores (bárbaros) y por sus argentinos (con sus mates como extensión de la mano). Como para quedarse a vivir en este país!
Conseguimos salir de La Paz sanos y salvos. No hubo piquetes, ni nadie quemó nuestro bus como reclamo a los esquiroles. Llegamos a Cochabamba donde Carlos, un amigo de los aitas, nos hizo un poco de guía (cultural, pero sobre todo gastronómico). La ciudad en sí no tiene nada, pero aprendimos un juego típico... los dados! muy divertido. Gracias Carlos por todo!
En Cochabamba podía percibirse el ambiente calentito producido por el Gasolinazo, así que decidimos salir de la ciudad hacia Sucre. Puestos a quedarnos atrapados en una ciudad, preferíamos irnos. Y lo conseguimos! pero ya una vez en Sucre, se empezó a desatar ciertamente el caos (CHAOS A.D!) en Bolivia: manifestaciones, fuegos y vuelos de piedras a diestro y siniestro. Pero en Sucre se respiraba paz y tranquilidad. Ciudad muy blanca, bonita y limpia. Aquí pasamos como 4 días, pero que prácticamente no salíamos del hostal más que para comprar comida, jajaja. Conocimos a José Ramón, un cántabro; a Iwoona y Piotrek, dos polacos, y a Mariela, una Argentina. Estuvimos juntos en Sucre, pasando la nochevieja juntos. Muy a gusto, y muy majetes todos. La cena de nochevieja la pasamos con la gente del hostal, muy agusto la verdad.
Todos junticos, ea!
Y ya después fuimos rumbo a Potosí con Iwoona, Piotrek y Mariela, la ciudad a mayor altitud del mundo, a 4060 msnm. Aunque ya estábamos súper aclimatados a las grandes alturas bolivianas, seguía costando respirar. La ciudad preciosísima, muy colorida. Aprovechamos para conocer cómo se trabaja en la mina, en el famoso Cerro Rico. A ratos un poco angustioso por lo que costaba respirar, y la verdad... que ese trabajo es como la esclavitud... duro (muy duro) y con salarios de mierda.

Por las calles de Potosí

Potosí

Minero del Cerro Rico
Una vez más, tocaba volver a separarse. Los polacos se fueron por su cuenta y nosotros continuamos con Mariela rumbo a Tupiza. Iwoona y Piotrek... nos vemos por Argentina, seguro! Desde Tupiza pillamos ya la excursión de 4 días por el Salar de Uyuni. No tengo palabras para describir cómo han sido estos 4 días. Viendo paisajes increibles (el maldito salar es una pasada, te deja maravillada... precioso, de verdad), muchas risas también con Julia y Laura, otras dos argentinas que estuvieron esos 4 días con nosotros. Viendo el salar de Uyuni, varias lagunas (Chañape, Hedionda, Honda, Colorada, Verde...), vicuñas y flamencos... qué majos!!! tengo que decir que de entre todo lo que he visto en Bolivia, he alucinado con esta excursión. Maravillada quedome! Después de recorrer casi 600 km, abandonábamos Bolivia, y del mismo modo a Mariela, con la que estuvimos más de una semana. Hasta la vista!

Montañitas de sal

Ainnnssss

Libre!

A tomar por el orrrrrrto Arcadio

Laguna Chañape

Laguna Hedionda

Laguna Colorada
Y así, proseguimos con nuestra aventura... a conseguir más sellos de entrada y de salida, sumando el de Chile! visita fugaz a San Pedro de Atacama. Ya se notaba una diferencia en la gente, de lugar... y en el precio. Madre mía, si me sentía como en Pamplona pagando a precio europeo. Tras 5 meses de "bajo presupuesto" llegó Chile a nuestras vidas. Mientras pagas el alojamiento o la cena en el bar, oyes el susurro del viento que te dice "maaaanos arriba, esto es un atraco". Y es ahí cuando te acuerdas de Bolivia, qué bonitos recuerdos. Valió la pena sufrir la hostilidad de los locales, aunque fuera por un módico precio.
En San Pedro de Atacama estuvimos dos días sólo. Lo que ofertaban se asemejaba bastante a lo que vimos por el Salar de Uyuni, o era un atraco a mano armada. Así que decidimos alquilarnos por nuestra cuenta una bici para recorrer el Valle de la Luna, que fue muy bonito, e ir a la laguna Cejar (o Cejas), donde puedes flotar como en el mar muerto de la cantidad de sal que tiene el agua.... brutal bañarse ahí!Y también fuimos al Salar de Atacama. Diferente al de Uyuni, pero bonito a la vez.

Por el valle de la Luna

En el salar de Atacama
Y así le decíamos hasta pronto a Chile (pero volveremos!). Nos marchamos al norte de Argentina... rumbo a San Salvador de Jujuy. Ciudad que no tiene nada... mucha vida en la calle y miles de comercios. No obstante, pinta que tiene alrededores majicos. Y hemos encontrado para este sábado que viene un festival de reagge... a ver cómo pinta!
Y como en este tipo de viaje a lo guarro no podía faltar, mis zapatillas desde La Paz empezaron a tener un diagnóstico grave. Sendas rajas fueron apareciendo en cada una de ellas, aumentando su tamaño con el trascurso de los días. Salvo que ya su estado comenzaba a ser lamentable, mejorando su nivel de absorción de agua. Mierdamierdamierda... contaba con que mi mochila iba a estar siempre sucia (además, siempre puede sumarse todavía más mierda, es increible!), con que pudiera quedarme sin ropa limpia (tener que recurrir al bikini y a calcetines usados... mmm, no tiene precio) y con situaciones inverosímiles. Pero no con tener que comprarme unas malditas zapatillas... y no encontrar ninguna!
Creo que si me pongo con una boina en la calle a pedir dinero... me subvencionan la estancia en Argentina, tendré que valorarlo...
Parecía un milagro poder llegar a Bolivia. Conseguimos cruzar la frontera peruana sin problemas, aunque eso sí, la entrada en Bolivia fue curiosa.. una señal en la que poder sentir la diferencia en la gente.
Mi vejiga iba a explotar, y al divisar unos "baños públicos" corrí a la velocidad de la luz. Contenta que iba fui a entrar, pero el niño que pertrechaba la entrada me vomitó "HAY QUE PAGAR!!!"... y yo que no tenía ni un maldito boliviano (me refiero a la moneda, no a los locales... que había varios) le dije "valeee, pues no meo porque no tengo dinero". Fue en este preciso instante cuando empecé a percibir la diferencia.
Dicen que Bolivia tiene las 3 "B": Bueno, Bonito y Barato. Pero yo he mejorado la frase. Bolivia tiene las 3 "B" y la "H": Bueno, Bonito, Barato y Hostilidad. Madre mía qué gente más borde y seca. Y luego hay personas que osan decirme que yo soy borde. Venga por favor, si en comparación soy un terroncito de azúcar. Aunque hay excepciones claro. Dos de cada 1500 bolivianos no fueron intervenidos quirúgicamente de pequeños, para la extracción de esos músculos faciales que permiten curvar los labios... e incluso pueden llegar a ser amables!
Nuestro primer destino fue la increíble isla del sol, en el Titicaca. Qué maravilla de lugar, era como para hacerte una casita con vistas al lago.. qué remanso de paz y tranquilidad. Eso sí, te sacan entradas a pagar en mitad del camino así sin más. Menos mal que no cobran por respirar! malditos substractores de dinero. Tuvimos el placer de compartir la estancia con Eylín y José, una chilena y un argentino recontrasimpáticos. Cuántas risas y qué agusto estuvimos. Nos vemos en Santiago y Buenos Aires... fue todo un gusto!
Lago Titicaca desde la isla del sol

Caminante no hay camino, se hace camino al andar...
Abbey road boliviano
Después de dejar la hostilidad del lago Titicaca, fuimos rumbo a Sorata. Llevamos más expectativas de lo que encontramos allá, pero nos sirvió para estar de relax y escuchar tormentas brutales nocturnas. Es posible que pueda caer tanta agua del cielo? y dejar a todo el pueblo sin electricidad durante horas? jajajaja.
Familia que no tiene espacio suficiente para tender XDLlegamos también a la capital. Un vistazo general a la ciudad te deja el color rojo del ladrillo impregnado en las retinas... toda La Paz es así, dando una sensación de monotonía. Salvo en el centro. Una plaza central majica, con alguna calle colonial y edificios bonitos. Visitando la ciudad, el mercado de las brujas, museo de la coca (muy interesante, por cierto) y demás.
Compre su llamita de la suerte en el mercado de las brujas!
Palacio presidencial
Calle Jaén, La PazAprovechamos un día para hacer una excursión en bici por la "carretera de la muerte". 67km cuesta abajo. Increíbles vistas e increíble el camino... qué miedo que tenían que pasar los coches cuando se cruzaban de frente, a ver quién es el valiente que da marcha atrás sin caerse por el precipicio...
El que no pite no pasa no pasaaaa
Equipo actimel survivor!!!Y las navidades las pasamos por separado. Arcadio se fue 3 días para ascender el Huayna Potosí, y yo en un principio me iba a ir a la selva. Pero se me truncaron los planes y me pudrí en La Paz. Así que me busqué un poquito la vida, viendo cosas que me faltaban y haciendo una excursión al Chacaltaya (5400 m.) y al Valle de la Luna. Muy bonitos!
Chacaltaya de fondo. Sentís el frío?
Valle de la Luna
Y ahorita el gobierno boliviano ha lanzado el "Gasolinazo". El precio de la gasolina se ha duplicado debido al contrabando generado por el bajo costo de los combustibles con relación a otros países. Hay un ligero caos en los medios de transportes. Hay quienes ya se han adaptado a la situación duplicando los precios de los pasajes, y hay quienes han decidido manifestarse. Por suerte hemos conseguido pasajes a Cochabamba, eso sí... más caritos. Ante situaciones extremas, hay que sacar tajadita.
Conseguiremos llegar a Cochabamba? encontraremos piquetes que quemen los buses? quién sabe... sea lo que sea, le seguiremos cantando a la vida!
Tras muchas horas de bus llegamos por fin a Cuzco. De nuevo me reencontraba con esta ciudad tan bonita. Cuzco enamora a quien la visita, pero para mí... no forma parte del auténtico Perú. Mucho turista, y todo muy centrado en estos. Pero no deja de ser bonita por ello...
Visitamos el Valle Sagrado (Ollantaytambo, Písac y Chinchero), unas ruinas cercanas a Cuzco (Tambo Machay y Pukapukara), la increíble Sacsayhuamán (una fortaleza inca... que a mí me encanta!) y Tipón (otro yacimiento)
Tambo Machay
Sacsayhuamán

Ea!Y cómo no, fuimos a Machu Picchu. Tuve miedo a que no me fuera a impresionar, a que no me dijera nada (ya que lo vi con Esthersita hace 3 años). Pero estar a las 6:00 de la mañana contemplando esa maravillosa ciudad, con un día increíble y prácticamente para ti sola, le deja a una sin palabras. Machu Picchu te deja sin aliento, sigue igual de increíble que siempre. Te deja absorta mientras lo miras...
Oh yeah!!!
Pero esta vez no fuimos en tren (ese medio de transporte que para pagar el pasaje tienes que prostituirte muchas veces). Decidimos ir hasta Santa Teresa (un pueblo a 7 horas de Cuzco) en bus y colectivo.. y de ahí ir hasta una hidroeléctrica... y caminar durante 2 horas, para llegar a Aguas Calientes (lugar donde duermes para ir al día siguiente a Machu Picchu). Bastante más económico y la caminata de dos horas a la par de la vía del tren.. curiosa. Lo mejor fue la vuelta, que el carro que nos llevó a Cuzco pinchó dos veces la misma rueda...

Saludico especial para nuestra combi!Y cómo no, para no perder la dinámica que hemos llevado en este viaje un poco, conocimos un par de asociaciones y vimos cómo funcionaban. La asociación Amantaní, que acoge a menores que han sido abandonados por sus padres, o que les han retirado la custodia a sus papasitos. La verdad que me impactó en cierta manera... y me hizo seguir indignándome muchísimo con el ser humano. La otra asociación, Qosqo Maki, ofrece un espacio donde pernoctar a menores que viven en la calle. Una experiencia bonita... También fuimos un día con Pilar, una de las chicas que lleva la asociación Amantaní, al distrito de Ccorca, uno de los más pobres de Cuzco. Allá conocimos un par de "internados", donde de lunes a viernes pueden dormir niñas para poder ir al colegio, ya que viven muy lejos... y tenían que caminar como 5 horas diarias entre ida y vuelta para ir al colegio.
Y la gran sorpresa fue haber encontrado a Marisa, una de las chicas voluntarias que conocimos en Piura. Lo que conllevó dos noches de marcha en Cuzco... ya se sabe, noches de trova, cubatas dobles de ron a precio pamplonica (tocada y hundida!), risas, bailoteos... bien chévere... jajajaja
Versionando alguna cumbia, seguro XDY tras 12 días en Cuzco, conseguimos huir (ya que nos había atrapado un poco) hacia Juliaca, una ciudad fea (refea) donde sólo había pollerías y locutorios (verídico). Ciudad de paso para dormir e ir al día siguiente hacia Cambría, y poder ver la isla Suasí. El día empezó a torcerse cuando no encontramos a nadie que nos llevara a la isla (con las ganas que yo tenía). Así que decidimos cambiar de planes. Iríamos hacia la frontera, como a una hora, para ir hacia Bolivia. Así que nos plantamos en la carretera esperando a que pasara un bus... durante 3 horas.
El islote de fondo... Suasí
Esperando al maldito bus
Conseguimos llegar a Titali, el pueblo fronterizo... y aquí empezó el festival del humor: la frontera boliviana no tenía transporte alguno hasta el pueblo más cercano; tampoco teníamos un bus que nos llevara de vuelta a Juliaca. Vamos, estábamos rejodidos en ese maldito pueblo donde no había ni un restaurante. "Muerte y asco en Tilali".
Entre eso y que la gente del pueblo nos estaba vacilando, yo empecé a hiperventilar pensando "Vale Oldazne, piensa dónde puedes conseguir una Kalashnikov y te los cargas a todos"... pero tuve que terminar aceptando que nos quedábamos sí o sí en Tilali. Y quedaba el plato fuerte del día... encontrar un alojamiento! había dos bastante deplorables, siendo el estado del WC decisivo para la elección del lugar de pernoctación: "taza de WC o letrina?".. y ganó la letrina de calle, con eso os digo toditito!!!
No os puedo transmitir lo desastroso del día, la desventura en general, la mala hostia que hice, la mierda de cumpleaños que tuve... pero aun y todo tuve mi regalo de cumpleaños... ver el atardecer en el Titicaca, disfrutando de la tranquilidad y un remanso de paz para los dos solos..
Ese Titicaca que me quita el aliento!No obstante, no hay que olvidar que cuando las cosas van mal... siempre pueden ir a peor. Confiados nos quedamos dormidos aquella noche pensando que al día siguiente estaríamos saltando y cantando en Bolivia. Y cuál fue nuestra sorpresa que en la frontera peruana nos dicen que el sello de salida del país lo ponen en Puno o en Juliaca (lo que implicaba que no podíamos salir de forma legal por esa frontera). Yo ya reía porque era todo como una broma pesada ("qué Kalashnikov ni qué niño muerto... dadme una bomba que reviento este pueblo al toque"). Así que decidí reirme mucho del momento:
-"Consumen algo?" nos preguntaba el policía de la aduana
-"No consumimos nada señor, sólo consumimos felicidad" le contestaba yo al señor aduanero.
Creo que debiera haberle dicho que consumíamos felicidad instantanea hasta que Perú no nos la robaba.
Así que decidimos ponerle al mal tiempo, buena cara. Nos hemos vuelto a Puno. Mañana iremos a ver la isla de los Uros y Taquile (otra vez...), y el viernes partir hacia Copacabana, Bolivia. Sólo si los planetas están alienados, si las fronteras cuñan sellos bonitos en tu pasaporte, si Perú decide que siga siendo un país con especial significado para mí...